miércoles, 26 de mayo de 2010

Post Lost. Preguntas, respuestas y un perro llamado Vincent.

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*** ALERTA DE SPOILERS *** ***ALERTA DE POST INTERMINABLE... ***

¿Qué es la isla?

Un símbolo de la protocultura y el orígen divino mezclado con ciencia moderna y ecuaciones matemáticas para darle legitimidad narrativa.

La isla de Lost es un diseño narrativo brillante que intenta explicar el orígen de todo sin darnos una sola respuesta eficaz sobre nada. Es el mecanismo básico que se esconde detrás de la fe religiosa. Y con ayuda de la ficticia "Ecuación Valenzetti" y algunas teorías de la física cuántica moderna, se rodea de legitimidad científica para inyectarnos a traición en sus compases finales con una dosis de rito y religión.

En El Juego del Ángel de Carlos Ruiz Zafón, el protagonista es un joven escritor. Un misterioso personaje le encarga que diseñe y escriba una obra que destile y ejemplifique de forma eficaz las grandes escrituras sagradas y religiosas. Escribe un libro que condensa la mística universal y congrega los pensamientos y doctrinas de los grandes textos de la historia.

Algunos autores modernos son víctimas del síndrome Wikipedia. El acceso a toda la historia y la cultura a través de internet les empuja a crear un máximo común denominador universal que les haga triunfar ante las audiencias. Un proceso similar al que hizo Lucas con su saga Star Wars y su religión basada en "La Fuerza" hace 30 años. La búsqueda de la panacea narrativa es un tic propio de la década que acaba, y obsesiona a muchos autores haciéndoles crear teorías aglutinantes y paracientíficas.

El bien y el mal en forma de hermanos fraticidas es la génesis. La madre protectora y castradora arranca un ciclo sin fin de avatares de la luz y la oscuridad. En esa transición de la vida a la muerte existe un sendero recurrente, el que conduce hacia la luz. Caroline (la de Poltergeist) intentaba alejarse de ella, en la tradición occidental del túnel de luz divino que nos acoje en el otro mundo. Desmond tiene una particular habilidad para caminar por el túnel sin perderse dentro.

El tapón de la bañera ha sido quizá el símbolo más cómico en la construcción de esa mitología protocultural. El corcho de la botella es una piedra con inscripciones que quisiera emular la épica de Atlas aguantando el mundo pero que acaba como el botón rojo de un villano de opereta en la guerra fría de los años 50.

El tapiz que Jacob teje en su covacha representa esa hermosa tradición de oriente medio que habla de los hilos que conforman el tejido de la humanidad. El hombre de negro corta un trozo de ese tejido espacio-tiempo para fabricarse su "loophole", un agujero en la línea temporal que le permita salir de allí, en contra de la lógica y la tradición establecida desde el principio de los tiempos.

La luz y el agua son los elementos esenciales de la vida en las principales religiones y doctrinas del mundo. La luz y el agua del corazón de la isla no deben apagarse, o el mundo supuestamente acaba. El fluído de la vida no debe cortarse. El humo negro, denso y de sonido mecánico representa el caos y la destrucción. Se trata del miedo sin forma, sin cuerpo, sin formas reconocibles pero con ojos propios. La mirada del abismo de Nietzsche. El abismo al que John Locke se asoma.

Las estatuas y templos egipcios adornan la isla, vestigios de visitantes milenarios que dejaron su huella. Otras construcciones recuerdan a los estilos que florecieron en oriente medio durante el neolítico. Ese pedazo de tierra flotante y saltarín se antoja que sea la cuna de la vida, tantas veces cacareada y situada en algún lugar al norte de África. Algunos señalan a la cultura atlante, datada en épocas prehistóricas.

La selva hawaiana en la que han rodado durante 6 años se disfraza de Jardín del Edén, de Shambhala, de Olimpo, Inframundo o quizá una suma de todos ellos adornada de artefactos y monumentos de diferentes épocas que la pueblan como si fuera un parque temático. El avión de Oceanic 815 es la última atracción añadida. Los planos finales de los créditos son la presentación en sociedad de la nueva montaña rusa que han construido en esa isla eterna de diversión, en esa isla fantasía.

Para los fanáticos y los de tendencia autodestructiva, la ABC preparó una serie de actividades, páginas web y elementos interactivos que tejen una maraña pseudocientífica al amparo de algunas líneas argumentales de la serie. Esa maraña de teorías conspiranoicas se llama "Lost Experience" y soluciona un buen número de incógnitas al respecto de la Iniciativa Dharma y la Corporación Hanso.

Los números 4, 8, 15, 16, 23, 42 son los 6 factores numéricos de la "Ecuación Valenzetti" que la Iniciativa Dharma intenta alterar mediante la fuente de energía electromagnética de la isla. La ecuación es una profecía matemática sobre el fin del mundo, por lo tanto es evidente el objetivo de la Dharma en este caso, evitar el apocalipsis alterando uno de los 6 factores.
Las instalaciones de la isla y en concreto "The Swan" están diseñadas con ese objetivo. Amamantados con la fortuna del millonario Alvar Hanso, descendiente del capitán de la "Black Rock", nave que transportaba a Ricardo Alperto (sobrado bilingüe) desde Tenerife al nuevo mundo en calidad de esclavo. Ese parentesco de varias generaciones ha transmitido las coordenadas de la isla y parte de sus secretos. Así pues, el huidizo Hanso monta un circo de tres pistas en los años 70s bajo un logo que quedará grabado en la cultura contemporánea.

Otros visitantes ilustres de la isla fueron los soldados del ejército norteamericano que llegaron en 1954 con una hermosa bomba de hidrógeno para hacer pruebas en terreno despoblado. Salvo que en la isla estaban "Los Otros" y los acabaron matando, dejando un rastro de objetos militares que luego los Losties irían encontrando, siendo la bomba el más útil de todos.

Tampoco olvidemos la curiosa novela "Bad Twin" (gemelo malvado...) que lee Sawyer en la temporada 2. El autor es Gary Troup, anagrama de PURGATORY... y forma parte de la lista interminable de inputs misteriosos que pueblan Lost desde sus comienzos pero que siguen sin respuesta, huérfanos, en un hospicio para proyectos brillantes que no tuvieron un final satisfactorio.


¿Qué les ocurre a los personajes?

Que se mueren. ¿Pero cuándo se mueren? Ahí está la trampa sin respuesta. Porque las pistas llevan a callejones sin salida y a dar vueltas en círculo. Todos los senderos que recorren Jack y los demás una y otra vez se pierden en divagaciones filosóficas acerca de la soledad. Hasta el desconcertante momento en el que Jacob les echa en cara sus vidas disfuncionales, parecen no darse cuenta. Los Losties están tan perdidos como nosotros. Todos estamos perdidos, todos estamos en la isla, aún ahora, elucubrando soluciones al puzzle. Sobran piezas y no hay una foto para usar de referencia.

Han construído entre todos, a modo de inconsciente colectivo ese lugar de transición. Esa mitología diseñada en el espacio común entre mitos y religiones que les proporciona una salida a su muerte violenta. O quizá todo el mundo atraviesa por esa última aventura de textura onírica antes de partir hacia el siguiente estadio del ser. En cualquier caso, la isla es un emplazamiento ritual, que destruye para reconstruir despues. Que usa la ciencia para convertir a la fe.


Emisión patatera de Cuatro

La retransmisión de Cuatro fue un desastre. Se perdieron alrededor de 9 minutos de emisión a mitad del primer capítulo. Las caras que se nos quedaron al ver aparecer a la pandilla al completo buscando la cueva luminosa fueron impagables. Pero "El Incidente" nos puede servir para entender algunos de los mecanismos de una serie como Lost, de temática pseudo-científica y tono místico.

En el momento de la fallida emisión, la reacción inicial fue de sorpresa en algunos casos, dada la extraña elipsis. La escena de Jack y Locke en el pre-operatorio y el hallazgo de Lapidus no resultaron piezas fundamentales que echáramos de menos. La mini-revelación de Richard Alpert con su pelo blanco recién hallado tampoco se echó en falta, porque probablemente nadie hubiera esperado ese pequeño cierre de personaje tan curioso.

Lo interesante del asunto radica en los televidentes que no apreciaron nada raro aparte de los subtítulos erráticos. En aquellos que asumieron el corte como elipsis. Una elipsis salvaje más en este vertiginoso final de temporada y serie, donde las revelaciones se amontonan esperando su turno para entrar al lavabo. Un final de temporada que necesita finiquitar en 45 minutos la historia de la isla ("Across the sea") despues de haber malgastado un arco argumental completo de varios capítulos con el japonés de la pastilla de té verde y su amigo Lennon.


¿Cómo se escribe Lost?

Con mucho desparpajo, valentía e inconsciencia. Porque los guionistas han recorrido los diez mil metros descalzos, mientras nosotros íbamos en coche, animando y vitoreando todo el camino.

Cuenta la leyenda que pasaron sólo once semanas desde el pitch del proyecto (la presentación de la idea a viva voz ante los productores de ABC) hasta la entrega del capítulo piloto completo. Algo inaudito en las interminables esperas que acompañan a los proyectos de cine y TV en EEUU. Probablemente fue gracias a que Lloyd Braun, el ideólogo original, era el jefe de la ABC...

Aunque lo realmente hilarante del asunto es que los ejecutivos de Disney, compañía madre de la ABC, despidieron a Braun poco antes del estreno de Lost por las bajas audiencias de sus otras series y por haber dado luz verde a un descabellado piloto de 14 millones de $ sobre unos supervivientes de accidente aéreo en una isla desierta...

Desde el principio buscaron el apoyo de J.J. Abrams, que aportó el tono sobreanatural al plot básico de los supervivientes en la isla. Junto con Damon Lindelof, el director de Star Trek escribió la "biblia" de la serie (documento maestro con toda la información básica y las estructuras narrativas) y planificaron cuatro temporadas. Abrams es una figura clave en el éxito de Lost y la gestión del misterio y el marketing.

Explicar el proceso de escritura de una serie y los mecanismos de producción es harto complicado y extenso. Pero es fundamental entender el proceso creativo e industrial de una serie sindicada norteamericana. Se trata de descubrir que no se puede cerrar una serie desde el principio y que han ido escribiendo sobre la marcha, como cualquier otro proyecto, aunque las bases conceptuales estuvieran presentes en la dichosa biblia.

Los castings son parte fundamental. Se reescriben personajes, se eliminan unos, se añaden otros. Se recuperan personajes desaparecidos o muertos por arte de magia de guión y se hacen triquiñuelas como la de usar a un personaje muerto para interpretar a otro (Locke y el humo negro). Todo ello por exigencias de casting.

Tan importante resulta el casting que domina todo el resto de áreas de producción a su antojo. Ben Linus fue fichado para tres capítulos. Acabó siendo protagonista de cuatro temporadas y mano ejecutora del punto focal narrativo de la serie, la muerte de Jacob. En su caso, fueron sus increíbles habilidades interpretativas. Cuentan que decidieron quedarse con él cuando vieron lo bien que le sentaban los moratones y las heridas con su mirada de sapo sarcástico.
Mr. Eko tenía que estar en la reunión final de la iglesia. Pero pidió cinco veces el presupuesto que le ofrecían y decidieron borrarlo de la versión final. Y así ocurren incontables situaciones en las que el casting decide el guión hasta sus últimas consecuencias. Por lo tanto invalida la teoría de la "historia perfecta" sin fisuras que estuvo escrita desde el principio y que tiene respuestas para todo aunque no quiere dárnoslas por chulería. Es un farol, los jugadores profesionales lo saben.

Ni qué decir tiene que la audiencia semanal y los parones de producción por la vaga de guionistas de Hollywood tienen un peso específico demoledor en la historia de la escritura de Lost. En el caso de la temporada cuatro, se hace evidente por su cojera y su ojo tuerto. Respecto a las audiencias, es algo más complicado establecer si ciertas presiones empujaron a la serie hacia direcciones más exóticas o conservadoras. Parece bastante evidente que el arco argumental del templo y el japonés irritable de la sexta temporada fue cortado de raíz abruptamente cuando los ratios de audiencia y puntuación metacrític descendían vertiginosamente. La serie estuvo al borde del abismo en el capítulo de Jacob y su hermano bajando hasta un escandaloso 58%...



Reacciones al último capítulo

La crítica de EEUU dijo con respecto al season finale de Lost:

The New York Times:
… I was by turns moved, engrossed, and deeply irritated. But mainly I was irritated, because in the end I’m a plot-centric person, and “Lost” was a densely plotted show, and the macro-plot turned out to be … well, a big nothing seems like an awfully strong way of putting it, but it was certainly close to that.…

The Los Angeles Times:
Well, it could have been worse. It could have all been a dream. … the sound you heard 'round about 10 Sunday night was thousands of nonromantics wishing for a time slip that would give them those 2 1/2 hours and possibly six seasons back. …

The San Francisco Chronicle:
I loved watching "Lost." I embraced the characters. The ending pandered to my tastes in that way. But it failed on so many levels to answer questions that were important to people who invested time in them. It went out making about as much sense as it did coming in, which will undoubtedly be a disappointment. As a series finale it overjoyed the heart and annoyed the brain. But if I had to do it all over again, knowing how it all plays out, I'd still watch. …

USA Today:
… Thrillingly, cleverly, and in a manner that tapped into the simple, profound truths of great American works like Our Town, the show spelled out for viewers what it has been saying all along. Lost is about life and death, faith and science, spirit and flesh, and has always stressed that the title refers to the characters' souls, not their location. …

Time Magazine:
… an epic, stirring two and a half hours of television, full of heart and commitment, that was true to Lost's characters as we knew them from season one. And through elaborate use of symmetries, echoes and callbacks—as well as some go-for-broke acting and a visual grandeur by director Jack Bender that matches the show's pilot—it brought them powerfully and cathartically full circle. …

Se puede observar disparidad de opiniones. Una crítica muy polarizada basada en los dos grandes grupos de opinion detrás de grandes acontecimientos culturales. Las dos tribus enfrentadas son los "odiadores" (haters en argot internet) y los fans incondicionales.

Lost, como todos los grandes hitos de nuestro collage cultural, es un hervidero de opinión, de fe, y de memes. La serie nace dentro de la era de internet, y como fenómeno cultural será recordada como una de las pioneras por su íntima relación con la red de redes.

El metacrític score de "The End" es un tibio 74, acorde con las puntuaciones de la última temporada aunque lejos de algunos 93 o 94 de otros años. Quizá con el paso del tiempo y la edición en DVD la nota se afiance al alza, pero habrá que esperar unos meses.

Los blogs siguen echando chispas 5 días despues de la emisión. Practicamente todos los aficionados con opinión propia ya han postulado sus teorías y opiniones llenas de pasión. Me he obligado a dejar reposar la cena antes de soltar sapos y culebras, porque la madrugada del lunes los ánimos estaban algo caldeados.

Las teorías germinan y florecen como moho en los foros dedicados a los Losties. Algunas son realmente interesantes y otras delirantes, como la que argumenta que el flash-sideways es una invención de Hugo, que tiene los poderes del guardián de la isla, para que los personajes no sufran y tengan una buena transición hacia la otra vida.
Una de las más curiosas apunta a la frase varias veces repetida de "Let it go" en el capítulo final. Diciéndonos a nosotros, televidentes, que dejemos de montar teorías, que disfrutemos del final y no busquemos respuestas innecesarias. Que nos dejemos ir. Increíble si fuera cierta.


La lista mitológica de la compra

- Los esqueletos de "Adan" y "Eva"
- Los Otros (griegos, hippies o descalzos con ropas raídas)
- El Humo Negro
- La Escotilla
- La furgoneta de Hurley
- Los paquetes de comida que caen del cielo
- La Bomba de Hidrógeno del ejército americano
- Los números 4, 8, 15, 16, 23, 42
- Los Osos Polares
- La Isla Hydra
- La Cabaña de Jacob
- El misterio de los embarazos
- El barco "The Black Rock" y la dinamita juguetona
- La estatua de Taweret con 4 dedos, entera o solo el pie...
- La Rueda que mueve la Isla
- El Templo de la fuente curativa que se vuelve marrón
- La cueva de la Luz Mística con el tapón

Sin duda, una lista de la compra fabulosa. El legado de Lost como serie de ficción se basa en su mitología, delirante y brillante a partes iguales. La combinación de una buena escritura de personajes junto a una mitología propia llena de misterio ha dado una de las mejores series de televisión de todos los tiempos. El cartón piedra del templo y la dinamita sudorosa de The Black Rock nos remontan a las aventuras clásicas de los años 50, al serial, al folletín, a las Minas del Rey Salomón o al Tesoro de Sierra Madre. La mezcla de géneros y tonos ha hecho vibrar en sus casas durante 6 años a millones de personas. El mérito no ha sido en vano, pero la solución final ha sido controvertida. ¿Cómo ha podido fallar tan estrepitosamente para unos y hacer llorar a otros? ¿Qué ha ocurrido?


Los autores y el "flash-sideways" de marras

Lindelof y Cuse se han sentido cansados y atacados por su propia culpabilidad al saber que no podían ofrecer lo que la masa crítica de fans demandaba. Esa culpabilidad ha atacado a su pericia para desarrollar capítulos de calidad y les ha condenado a construir una temporada final floja y apresurada, tapando lo que han podido y sacando de la chistera una teoría final fláccida. Estaban tan ocupados acabando Lost que se olvidaron de escribir buenos capítulos.

Habiendo usado el flashback y el flash-forward, fabricaron una tercera técnica, en un intento de revolucionar de nuevo los mecanismos narrativos. Lo llamaron flash-sideways y se sintieron satisfechos. Pero había que escribir el desenlace de la serie. Un desenlace sobre la transición despues de la muerte basado en su primera idea, aquella que tuvieron en el lejano 2004. Aquella explicación que los fans habían descubierto a los pocos capítulos y los autores tuvieron que desmentir.
En esta sexta temporada usan como base operativa esa idea y le dan un giro en forma de timeline alternativa llamada flash-sideways que funciona a efectos prácticos como antesala a la siguiente etapa de la vida. Purgatorio la llaman muchos por sus evidentes parecidos.

Mienten como bellacos cuando denominan a esa ténica "flash-sideways", siendo en realidad un "flash-always" o "super-flash-forward". En lugar de ser una línea temporal paralela a la de la isla en el 2007, se trata de una línea temporal "eterna" donde coexsiten todos los personajes independientemente del momento de su muerte. Es un espacio-tiempo alternativo que les une como grupo humano pero que no aporta solidez a la narrativa y al desarrollo de la trama, sino que añade profundidad de personaje y los redime moralmente, a la vez que nos impregna de la emotividad que ha faltado en el resto de temporada. Una temporada llena de paseos por la selva, situaciones y personajes de transición que han cansado al espectador, acostumbrado a los in-crescendos dramáticos de otras épocas.

La explicación final canónica debería ser esa. La del purgatorio que existe fuera del tiempo lineal en la sexta temporada y la aseveración de que todo lo que ocurre en la isla desde el accidente hasta los últimos días de Hurley como sucesor de Jacob ha sido real. ¿Pero podemos fiarnos y dejarlo así? Depende del tiempo libre de cada uno. Pero sobretodo depende de nuestra bandera, de nuestra particular idiosincrasia.

Las tres tribus

Hay tres formas de aceptar el final de Lost y en consecuencia la serie en su totalidad:

1.Como persona de fe.
2.
Como persona de ciencia.

3.
Como espectador de las posturas anteriores, ajeno al dolor que sufren los pobres diablos.


El final de Lost es un final embarazado de fe y religión, que contrasta salvajemente con sus inicios paracientíficos. Los televidentes que creen y abrazan la fe necesitan abonar esa creencia, necesitan una doctrina, y tienen tendencia a engullir el final de la serie por sus valores religiosos y morales. Por su temática humana y por las relaciones entre personajes positivas y su final optimista en el purgatorio de la felicidad a cámara lenta. Arreglan todo el desaguisado narrativo con un "lo importante siempre han sido los personajes, lo demás es intrascendente".

Los espectadores de ciencia se sienten frustrados por la falta de respuestas a las miles de preguntas y por la falta de estructura interna. Creen que la serie como entidad les ha engañado y tienen tendencia a odiar visceralmente el final abierto que nos han regalado. Creen en la teoría de que todos han estado muertos desde el principio y exigen la cabeza de algún responsable.
Tambien tienen tendencia al análisis estructural y a encontrar mecanismos narrativos para explicar la serie. Al contrario que los hombres de fe, los de ciencia analizan el entramado de guión, intentan ver la maquinaria y buscan las cuerdas.

Los indiferentes simplemente observan y mastican, ajenos a los otros espectadores que se sacan los ojos en discusiones acaloradas. El final de la serie misteriosa simplemente les ha entretenido. No les ha provocado las reacciónes alérgicas o las iluminaciones divinas que sufren sus vecinos. Deben pensar que estamos todos locos.


Anatomía de Black

La serie no está construida para ofrecer soluciones a nadie. Es fruto de la estructura episódica y voluble de la producción de televisión. Algunos elementos estaban preparados con antelación, pero el tejido narrativo se ha ido generando con los años, desdiciendo sus propias palabras y acudiendo incluso a un diálogo con los fans de Lost. En ese proceso de libre opinión, algunas ideas y formas de delimitar algunos temas se han permeabilizado y han acabado formando parte de ella.
La serie de TV se sirve de los arcos argumentales y la narración paralela para mantener el interés y aguantar los 45 minutos de emisión. Se producen varios conflictos por capítulo que pueden resolver por separado o conjuntamente. La estructura de folletín y el cliffhanger es un mecanismo habitual en la ficción moderna.

Lost abraza el cliffhanger. Lo estruja como si fuera el humo negro haciendo pulpa a un poblado entero de "Los Otros". Se olvida de los pilares ultrasónicos de contención y arrasa con mujeres y niños. Hace un abuso tan exagerado de la técnica que acumula preguntas sin respuesta en una montaña interminable similar a los cuadernos de notas amontonados que los operarios de "The Pearl" enviaban por el tubo neumático.

Probablemente es una de las series con más participación involuntaria de los fans, ya que los creadores se han visto inundados por el éxito masivo y se han visto incapaces de mantenerse alejados de la opinion y trabajo conceptual de los obsesivos geeks. De ahí que algunas teorías desechadas hayan sido usadas como ténicas narrativas que definen temporadas enteras. Los viajes en el tiempo son la prueba más evidente, pero la vuelta a la idea del purgatorio y los chascarrillos nerds de Star Wars están ahí, a la vista de todo el mundo.


¿Entonces están muertos o no?

Según la teoría más extendida, lo están en la línea de tiempo no-lineal del flash-sideways. Pero no en el resto. Según escépticos y fanáticos que creen en que existe un orden narrativo, estuvieron muertos siempre, y la isla es un lugar de transición. Pero es inútil intentar validar alguna de las teorías, porque sus propios creadores no construyeron sobre terreno sólido. La isla cambia de espacio y de tiempo gracias a una rueda de molino que canaliza la luz y el agua. A partir de ahí, la ciencia-ficción más delirante se apodera de Lost y hace uso del modo "freestyle".


¿Nos vamos a casa?

Sería lo más sensato. Porque ya no queda nada por ver. Se han bebido la botella de ron de Jacob. No hay lugar para más Lost en un futuro cercano, y aunque así fuera, tendría tanta gracia como Ben Linus acuchillando a Jacob a la luz de la hoguera. No nos metamos en camisas de once varas, ni seamos más papistas que el papa. Que si en Madrid no le han dicho nada...

Y para acabar, el legado de Lost en la red:

Sawyer, Jack que estas Sayid me puedes Dharmas pan ?
I hate it when Jacob from Lost tags me on his wall
Como hablar con fluidez inglés leyendo la Biblia con el método Richard Alpert

(por cortesía de Jess)
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domingo, 23 de mayo de 2010

Lost, The End

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Por exagerado que pueda parecer, la emisión simultánea a escala internacional del season finale es uno de los eventos televisivos de la década que termina. Y será recordado como uno de los puntos de inflexión en la distribución de TV.

La cantidad de seguidores de Lost que siguen los capítulos por medio de redes P2P o descargas de servidores de alojamiento es enorme. Existen grupos de traducción en infinidad de idiomas que preparan en unas pocas horas los subtítulos de cada cita semanal. En estos últimos años, la distribución de series por medio de fans ha sido un fenómeno imparable. Y Lost ha sido una de las principales culpables.
No es casualidad que hace unos escasos días se presentara "Google TV", la nueva apuesta de distribución de TV a través de internet de Google, en coalición con Logitech, Sony e Intel.
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Las ventajas de este sistema son evidentes, y la cadena ABC parece haber entendido el poder de convocatoria de la masa crítica de seguidores que la serie. La anticipación al capítulo 23, The end, hace saltar chispas en Facebook y Twitter. Blogs de medio mundo adelantan las últimas teorías antes del desenlace. Locke y Jack vuelven al principio, a su guerra moral, a su batalla narcisista que les ha tenido dando vueltas durante 6 años, flashbacks no incluídos.

Precisamente esa vuelta a la estructura de liderazgo del arranque de la serie ha sido uno de los pocos aciertos de esta extraña sexta temporada. Por culpa de unos guionistas metidos en una batalla imposible de ganar, la calidad episódica de Lost ha sido muy irregular. Y los memes y chascarrillos sobre algunos elementos dramáticos han corrido como la pólvora en los últimos 3 meses. No se puede olvidar al tinerfeño Ricardo, su biblia para aprender inglés y la dichosa pastilla de té verde venenosa del japonés misterioso.
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No obstante, el poder mediático de la isla y sus protagonistas es imparable. El uso de Lost en las conversaciones cotidianas y la universalidad de la serie de J.J. Abrams es un fenónemo inexplicable, sobretodo por esa increíble mezcla de géneros y la superpoblación de cliffhangers capítulo tras capítulo.

Algunas de las costuras de la serie se han visto comprometidas. Personajes como los Kwon, Sayid, Kate y Hurley se han visto obligados a ceder sus sillas en el juego. 6 temporadas ramificando el entramado y multiplicando las incógnitas necesitaban una podadora industrial. Y se han visto los tijeretazos con demasiada facilidad. Ahora a Jack le entran las prisas para arreglar a Locke junto con la isla, sabiendo que el humo negro se escapa por esas costuras que han quedado mal remendadas.
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Abrams es un genio loco que domina a la perfección la prestidigitación. Nos hará mirar a un lado mientras saca un oso polar de su manga en el que escaparemos felices de la isla esquizofrénica.





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Legend of The Seeker, dos temporadas buscando.

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The Sword of Truth es una saga de fantasía épica escrita por Terry Goodkind. Con su próximo duodécimo volúmen, cumplirá un largo camino de 15 años. Y ayer concluyó la segunda temporada de la adaptación televisiva de su obra.
Se trata de otra producción neozelandesa de acción y fantasía. Producida por Robert Tapert, marido de Lucy Lawless y perpetrador de Xena, Hércules y la reciente Spartacus. El otro habitual sospechoso es Sam Raimi, un habitual de estas lides. Con el propio Goodkind avalando la adaptación a formato televisivo sindicado, La serie hace grandes esfuerzos por aguantarse en pie. Desde sus humildes inicios y torpes intentos de heroicidad fantástica, Legend of The Seeker propone una tarde de sábado familiar en compañía de una pareja de héroes y un viejo hechicero entrañable, el gran Bruce Spence.



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Craig Horner y Bridget Regan mantienen una sencilla y apasionante historia amorosa basada en la imposibilidad de mantener una relación mientras el mundo dependa de ellos. Las subtramas románticas y triángulos amorosos ocacionales, sobretodo en la segunda temporada, aderezan y condimentan el espíritu amable y casto del horario protegido. Richard y Kahlan son una pareja de oro, que emiten chispas y ternura a partes iguales en sus correrías. Sin duda son el motivo principal de que hayan completado dos temporadas completas, porque todo gira a su alrededor, y consiguen complacer en esos 42 minutos semana tras semana.
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Cara es otro personaje fundamental. Es una Mord-Sith, un grupo de mujeres guerreras sin piedad y sin sentimientos que usan ropa de cuero rojo oscuro, imitando la estética BDSM. Atacan con unos palos de cuero que inflingen dolor con el contacto. Las implicaciones sadomasoquistas son muy obvias, y abren una de las puertas más interesantes en el habitualmente aburrido universo de la Espada de la Verdad y sus sufridos héroes.

La mitología de Terry Goodkind es una tierna y sencilla recapitulación de las convenciones de la fantasía de los años 90. Con sus conceptos divinos absolutos, la magia pirotécnica, los ejércitos despiadados y las sectas secretas de mujeres asesinas... Y por supuesto la susodicha Espada de la Verdad y otros cachivaches extraños y rimbombantes como la Piedra de las Lágrimas, o las Cajas del Destino. Más adelante aparecen los Pilares de la Creación y el inevitable Inframundo.
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El Creador, el Buscador, el Custodio, las Hermanas de la Oscuridad y las de la Luz. Se trata de un mejunje de ideas mil veces leídas en los habituales del género. Y el tono es terriblemente familiar. Pero algunos elementos aislados y la química entre actores hace de esta humilde serie un fenónemo emocional que despierta pasiones entre sus seguidores.

La banda sonora merece capítulo aparte. Y el Emmy a mejor banda sonora dramática lo certifica. Las escenas que de otra forma podrían parecer algo campestres, se convierten en emocionantes peleas sin sangre pero con mucho esfuerzo. Todos trabajan enormemente dadas las circunstancias, y al final, no nos queda sino agradecer el cariño volcado en una serie condenada desde un principio a ser menor y derivativa.

ABC no ha dado luz verde a una tercera temporada, y los fans ya han montado la plataforma de promoción habitual para recuperarla. Incluso Goodkind se ha sumado a la iniciativa, probablemente defraudado por no completar otro año de espadazos y chorretones de fuego mágico.
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Richard Cypher no volverá a deleitarnos con sus mandoblazos y sus miradas llenas de ternura. Kahlan no volverá a lucir túnicas blancas mientras acuchilla enemigos, ni volverá a esclavizar gente con su toque de Madre Confesora. El abuelillo Zeddicus Zu´l Zorander apaga sus chorros de fuego mágico y sus sonrisas de Hannibal Smith. Y a Cara la echaremos todos de menos. Legend of The Seeker se ha terminado. Es muy difícil que renueve, así que habrá que esperar a la deseada Canción de Hielo y Fuego la próxima primavera...
Los sábados de fantasía familiar se quedan huérfanos.
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jueves, 20 de mayo de 2010

"V", Los Visitantes 25 años despues

Se cierra la temporada inicial de "V", la serie reimaginada por la ABC que empezó a emitirse a finales del 2009. Con sus 12 capítulos de 42 minutos, se da comienzo a una saga planificada con más orden que aquella extraña mezcla de miniseries, tv-movies y capítulos sueltos que invadió EEUU y media Europa a mediados de los 80.

El casting, en principio decente, resultó ser una mezcla extraña de actores sin carisma y papeles huecos en manos de estrellas del fantástico televisivo como Morena Baccarin o Elizabeth Mitchell. Y los nuevos fichajes fracasan reinterpretando los personajes que con tanto cariño modelaron actores como Marc Singer, Robert Englund o Michael Ironside.
Sin duda, el peso dramático ha recaído en las dos figuras matriarcales, la jefa del FBI, Erica Evans, y la líder espiritual de los Visitantes, Anna. Los personajes masculinos orbitan torpemente a su alrededor, y en general, todo el casting y medios de producción resultan escasos e ineficaces.



Así pues, la serie reimaginada se presenta en sociedad torpemente, con medios limitados y puesta en escena excesivamente mediocre. Pero lo sorprendente es su capacidad de comunicación a un nivel universal. Porque el conflicto central de invasión y resistencia es tan viejo como la propia historia, y a pesar de la desidia de los realizadores, la tensión provocada por una invasión a escala planetaria, se resuelve como siempre de forma local, de forma familiar.



"V" construye a partir de la mediocridad y realiza un extraño ejercicio de reinvención constante, buscando su fórmula capitular y su leit-motiv, para encontrarlo en los últimos minutos de su season finale.
El capítulo 12 es un prodigio de búsqueda narrativa. Saltando de línea argumental a una velocidad absurda, nos reconstruye emocionalmente varias veces seguidas, con la intención de encontrarse como serie televisiva. Y la búsqueda da su fruto. Porque al final, de forma casi milagrosa, el ritmo encaja y "V" se da nacimiento a sí misma, al mismo tiempo que el híbrido bebé de la serie inicia una nueva tragedia griega y Anna desencadena la caja de Pandora sin aviso previo.


La lista de altas y bajas está clara. La segunda temporada arrancará en una dirección sólida y probablemente se acabarán las dudas que plagaron cada capítulo desde su inicio en Noviembre pasado.

Las preguntas más interesantes que los fans de la ciencia-ficción se hicieron años despues de la "V" original empiezan a tomar forma definida. Entre otros, el papel social de los Visitantes y su mezcla de religión, ciencia y política. Pero sobretodo se empiezan a vislumbrar las posibilidades de la interacción entre especies, antaño tan pueril y grotesca y ahora más interesantes al germinar los primeros conflictos realmente serios.


"John May Lives."



La iconografía de la serie no es especialmente rica, pero en su aparente pobreza admiramos poco a poco la historia de la Quinta Columna y John May. Los Visitantes tienen un diseño de producción y una dirección de arte muy mediocre, que de poco les sirve para autofinanciarse como meme audiovisual. Los antiguos trajes rojos y negros con la esvástica ligeramente modificada del 85 se traducen en un diseño de vestuario basado en el gris y las formas suaves. Y las viejas naves nodrizas poderosas y redondas ahora son ligeramente orgánicas y carentes de personalidad propia, sobretodo en sus interiores digitales.


Mención aparte la aparente falta de sombras dentro de las naves de los Visitantes. Los personajes recortados contra los fondos digitales le dan aspecto de teatro de recortables. Aunque la integración de las naves nodrizas sobre las ciudades son bastante más dignas.


Anna se desata en este sorprendente último episodio de temporada. Y el cielo se enrojece para dar la bienvenida al anuncio oficial de la segunda temporada, aprobada oficialmente el 13 de Mayo. Los lagartos se hacen esperar para entrar en acción de forma integral, pero se advierte un cambio de rumbo hacia una más que probable sangrienta continuación. Un último capítulo que le da esperanza a una serie terriblemente mediocre en muchos aspectos, pero que puede recomponerse de forma tan milagrosa como la afección cerebral de Chad, el héroe renacido que se une a la causa.

"V is not for Visitor, is for Victory."

viernes, 14 de mayo de 2010

Percy Jackson & the Olympians: The Lightning Thief (Chris Columbus - 2010)

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Una nueva película de aventuras juveniles dirigida por un veterano del oficio, Chris Columbus. Mucho despues de aquella "Home Alone" y las más recientes Harry Potter, la nueva película familiar de temporada nos ocupa un rato sencillo entre mitos griegos.

Percy Jackson es otro producto literario de los 90s con ambiciones de saga juvenil. Mezclando la realidad contemporánea y un héroe guapo y jovenzuelo, los dioses griegos se mezclan con la cotidianeidad de una forma similar a la que Rowling ideó para la magia de Potter.

Los efectos digitales salpican sin asustar, y el casting brilla con mucha intensidad, sobretodo cuando Uma Thurman aparece como Medusa y James Bond se pelea con Boromir.

Los destellos de frescura ocasionales no nos hacen un gran servicio pasados los primeros sobresaltos. Es un espectáculo tan blando que se derrite entre los dedos, caliente y viscoso, esperando que las dos horas escasas se agoten.

No obstante, pocas veces hemos disfrutado de encarnaciones digitales convincentes de los mitos griegos. Coincidencia extraña al aparecer junto a "Furia de Titanes" en un plazo de estreno cercano, despues de muchos años de sequía mitológica.

Pierce Brosnan encarna a un centauro gandalfiano, dumbledoriano incluso. Un sátiro muy convincente acompaña al protagonista, mientras Rosario Dawson apaga las luces cuando entra en escena. Pequeños sorbos de agua para una travesía demasiado larga.

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jueves, 11 de febrero de 2010

Google Buzz, War of the Walls

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Revuelo generalizado por la irrupción sorpresiva y repentina de otra red social. Google Buzz es la respuesta del gigante de Mountain View a Twitter, a la actual iteración de Facebook, a la pseudo reestructuración de Microsoft Live en forma de muro y, en definitiva, a todas las redes sociales que utilizan el concepto de muro de actualizaciones.

Sin avisar, de golpe y armando jaleo. Google nos invita a usar el servicio y nos deja huérfanos ante lo que a primera vista parece una categoría más en la página principal de Gmail, pero que unas horas despues, se convierte en un bombardeo de Buzzes, de peticiones de seguimiento, de vínculos cruzados con Google Reader, Blogspot, Flickr, Twitter...
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Se avecina una huelga de internautas, sin tiempo para actualizar sus Tumblrs. Hartos de que sus Twitters inunden sus feeds de Facebook. Movidos por un miedo terrible a la interconexión de redes sociales. Una frase tan inofensiva como "Eso es pollo o pavo"... ¿se replicará a sí misma media docena de veces viajando por cada una de nuestras redes?

E-mail, feed, link, embed code, tweet, chat, digg, meneo... Y lo que queda por llegar. Pero poca gente sabe diferenciar todas esas cosas sin resfriarse momentáneamente.
Google Wave agarró una pulmonía grave y agoniza en su esquina. Quizá donando a la ciencia parte de su código para darle poderes a Buzz.

De momento, el populacho sigue chateando por el clásico Messenger de Microsoft, obviando de forma descarada su complejo y frío mejunje llamado Live. Actualizan como posesos sus cuentas de Facebook, comentando sin descanso y aportando detalles de su profunda personalidad a través de delicados tests, juegos elaboradísimos y grupos de fans dedicados en cuerpo y alma. Y muchos de ellos, en España, usan Tuenti. Otra red por invitación muy popular y con aroma a vodka con limón.
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Un grupo de gente más involucrada intelectualmente y perteneciente a otra demografía menos juguetona usa Google y sus aplicaciones gratuitas. Orgullosos de sus gafas de pasta, escogen una compañía que los abraza con sus propias gafas, esta vez de colores, para hacerles sentir en casa.
Google es una trampa para osos que pisas a propósito. Harto de dar tumbos por el mundo digital, demandas orden y mano dura. Google es la derecha de internet. Disfrazado como adalid de la libertad de expresión y el software gratuíto, el lobo de lentes floridas se mete entre las ovejas y las va mordisqueando lentamente, hasta conocer todos sus secretos.
Mediante un canto de sirena, todo el mundo se acaba poniendo las gafas. Y los antiguos dueños del mundo, desde sus ventanas pirateadas amistosamente, ven como su negocio peligra. Un negocio menos sesudo, menos malvado conceptualmente. Las ventanas dan mucho trabajo, se ensucian con mucha facilidad.

Oigo los zumbidos de Google, en mi oreja. Se mezclan con los ruidos de lata de Gtalk, y con la gota que salpica en Facebook. El "pirrín" de Messenger ya se va desvaneciendo... Pero se avecina una orquesta de alertas, de mensajes, de vínculos cruzados. Un concierto en banda ancha.
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domingo, 31 de enero de 2010

Where the Wild Things Are (Spike Jonze - 2009)

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Spike Jonze firma un pequeño logro audiovisual, más cercano a la experimentación y menos cinematográfico en estructura. De tintes muy personales y personajes familiares, el film de mirada infantil arranca exabruptamente, sin concesiones y a todo volumen.

Jonze genera una catarsis inaudita, filmando cámara en mano y haciendo uso del tiempo de forma onírica, sin perder el suelo, pero flotando unos centímetros por encima. Y a través de Max, observamos la luz, el sol reflejado en la nieve, y la gente que está lejana, desenfocada.

La madre de Max nos ata al mundo real. Catherine Keener actúa de forma relajada y construye una madre fantástica y azorada en menos de 10 minutos. Max no necesita construcción. Está por encima del hilvanado dramático tradicional. Max existe dentro del pequeño universo fílmico de la película, para dejar de ser en su último plano, sin cierres, sin grúa general a negro.

Max huye frenéticamente, se encuentra a sí mismo de forma extraña, desmembrado en un grupo de bolas de pelo ufanas y deliciosas, viviendo juntas en un bosque. Los árboles se astillan con facilidad, y las relaciones entre ellos están en punto muerto, quebradas. Intentarán ser felices, con sus medios, a través de Max, haciendo un esfuerzo.
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Los monstruos y Max se canibalizan de formas dolorosas, corriendo de un lado a otro como pollos sin cabeza, disfrutando alocadamente unos de él, y él de algunos. Max y Carol se esnifan el uno a otro, en una descarnada y vertiginosa carrera cuesta abajo. Buscan algo perdido, no saben qué todavía. No lo descubrirán, pero se hacen daño corriendo juntos, de la mano en una construcción emocional fictícia.

La entrada y salida de la isla de los monstruos funcionan como prólogo y epílogo, arrancados a cuajo de la mitología que tan cuidadosamente ha fabricado el director. Las transiciones son burdas, atropelladas y faltas de motivación, aunque el golpe dure bien poco en ambas ocasiones. Pero se siente cierta dejadez quizá deliberada en los momentos de transición.

La música es de un intimismo que casi molesta, pero que en definitiva, funciona tan bien que construye una sinergia melancólica apabullante. Y los monstruos tienen una factura técnica y artística asombrosas. Limpios, pesados, peludos y tercos.
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Una extraña película, de esas que se dicen a sí mismas "soy especial", no sin razón. Un viaje a la infancia más difícil, a la infancia bloqueada. La niñez violenta y sinsentido de las patadas a la pared, de los mordiscos y los edipos. Where The Wild Things Are presenta un misterio en su título, que tan sabiamente Maurice Sendak planteó.

¿Dónde están los monstruos?

¿Están dentro de uno mismo o están dentro de los demás?
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jueves, 28 de enero de 2010

Alice in Wonderland Press Package

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Hace unas semanas, un redactor de LatinoReview posteó el press package de Alice in Wonderland que Disney envía religiosamente a las publicaciones importantes online y prensa escrita. En esta ocasión, se trata de una pieza muy especial, con gran cuidado al detalle y una deliciosa presentación.
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lunes, 18 de enero de 2010

Avatar (James Cameron - 2009)

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Avatar es una gran superproducción de principios de los 90´s. Pertenece por derecho propio a las grandes épicas de género fantástico y ciencia ficción que rediseñaron el concepto de superproducción hollywoodiense.
James Cameron ha vuelto a la dirección para dirigir otro titán que no para de recaudar y maravillar al mundo. En su camino para desbancar a su anterior monstruo, Titanic, ha dado un empujón definitivo a la proyección en 3D, una técnica muy depurada a estas alturas que se integra de forma elegante en Avatar. Y consigue hacer olvidar otras pruebas más modestas y facilonas, sobretodo en el campo de la animación.
El 3D de Avatar es inmersivo, cuidado, elegante, aunque aún falta afinar la adaptación de las gafas de lente fija. Aún se nota la transición en algunas escenas entre los planos de profundidad y se pierde definición. Pero en términos generales, la experiencia 3D de Avatar es muy satisfactoria.

Las expectativas eran enormes, y el riesgo de parecer ridículo con unos diseños de alienígena demasiado "bonitos" y juguetiles era enorme. Los trailers prometían una película vista mil veces, con una historia clásica a la sombra de Pocahontas y Bailando con Lobos. Pero una vez dentro del pastizal, sabiendo perfectamente el desarrollo de la trama, el probable final, y los pilares fundamentales del cine de aventuras con romance... no deja de atrapar de forma diabólica y metódica.
El argumento es una línea recta, ancha y cómoda. La narración mantiene un pulso extraordinario, rítmico, y la catarsis es incluso humillante. Pude escuchar sollozos en la sala, incluso patadas nerviosas y exhaladas de alegría.
A la salida me conmovió una madre con su hijo pequeño contándole con una mezcla de sorpresa y jolgorio lo mucho que le había gustado. La señora estaba tan fascinada como yo.
La catarsis en Avatar es un prodigio. Quizá tenga algo que ver todo el proceso de alienación que la trama desarrolla, y quizá algo ayude la inmersión de la técnica 3D. Pero sin duda, la técnica narrativa de Cameron, que actúa como co-editor del film, es de una fiereza sensacional. Puntadas invisibles entre el cine heroico y la fábula de la invasión cultural de los indios americanos.
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Se trata de la primera película de la historia que reconstruye e inmortaliza sin concesiones las orgías pulp de mundos alienígenas y épica excesiva de los años 50. Sin reservas, sin recortes, sin escatimar grandiosidad y resultando totalmente convincente.
No haría falta comentarlo, pero las ridículas comparativas con otros filmes y los intentos de desprestigio al diseño y producción de la película es de una estupidez galopante. Porque Cameron es dueño de más iconografía fantástica en el inconsciente colectivo que intocables como Tim Burton. Porque a estas alturas, usar islas flotantes y alienígenas azules montando dragones es como usar un rifle Winchester y una matojo rodando en un Western. Como ponerle una camiseta blanca de tirantes a Bruce Willis. Como ponerle cicatrices al malo en la cara...
No tiene demasiado sentido buscarle una intención de plagio a una película de proporciones tan gigantes.
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Pero se le puede reconocer cierto descontrol temporal. La película pertenece en su contenido y tono a los años 90´s. Pero su forma es una interpretación contemporánea de un concepto estilístico que pertenece al pulp sci-fi de hace 50 años.
Y así, la magia digital vuelve a sus cotas más altas, al lado del Gollum de Jackson. Y eso ayuda a olvidar todas las preguntas que suscitan los primeros minutos de película.

Y tan convincente resulta que ha desatado un fenómeno visto en otras ocasiones, el de los fans traumatizados por la imposibilidad de vivir en la película. Algo ocurrido con otros films, habitualmente de corte fantástico como El Señor de Los Anillos. Pero llegando a cotas suicidas en el caso de Avatar y el paraíso de Pandora.

El diseño de Pandora responde a un inconsciente colectivo en proceso de desnaturalización de su hábitat urbano. El naturalismo y la recreación de una fantasía realista es una solución al grito desesperado del joven contemporáneo, sumido en una repetición gris y un ecosistema descolorido. De ahí las ánsias suicidas de algunos de ellos, al verse incapacitados para recorrer el colorido planeta, esclavos de la vista en primera persona del videojuego moderno.
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El héroe de Ávatar es de corte clásico, arquetipo guerrero, mente platónica y objetivos nobles. Por medio de un recurso muy ingenioso, la voz en off se reinventa a sí misma clonando las tendencias de la red. Y el actor Sam Worthington despega como actor físico, atado a una silla de ruedas, como los jóvenes a los que nos referíamos hace un momento. Catarsis completa a través de la discapacidad, técnica fácil y efectiva para dibujar al ser humano de orígen occidental.

La cámara y el montaje son insultantemente invisibles. Y la dirección de actores es tan sólida y férrea como siempre. Cameron golpea con una regla hasta que sale el arquetipo de dentro del actor. En el caso de Worthington y Zoe Saldana, les debe haber roto las costillas, porque consigue una mezcla de tensión y relajación rítmica que incluso atraviesa el handicap del motion-capture, una técnica que destroza habitualmente el espacio gestual.

En todas sus áreas de producción, Avatar es un Leviatán cinematográfico. Su banda sonora, sin ser brllante, y firmada por el habitual James horner, machaca el hígado de forma constante, sin grandes temas míticos pero con firmeza. Las trompetas de Willow siempre son eficaces.
Su arte y diseño son delirantes en ocasiones, pero extrañamente homogéneos. Como salidos de Weird Tales y recreados a lo Jurassic Park en un planeta de aire viciado.
Aunque la anatomía sea bizarra, consigue una credibilidad fascinante.
Y los Na´vi comen aparte. Porque las reacciones de incredulidad iniciales y su sobrenombre de Furby espacial se transforman en una simple reinvención del homínido alienígena, tantas veces diseñado en tantos filmes de ciencia ficción. Las piezas forman un cuadro homogéneo, sólido y completamente funcional.
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Una historia clásica, sin giros de guión, sin reinvenciones de género, sin concesiones a la originalidad. Una narración portentosa que engulle la necesidad de creatividad en la escritura y camina sobre una trama ancha y recta. Un director que vuelve a su época, a su manera de hacer cine. Una película tan grande que te devora a través de su increíble fantasía vívida.




Cameron ha demostrado que George Lucas es un patán. Ha dirigido una película que él ideó hace 20 años con el virtuosismo y la visión de alguien que se conoce a sí mismo como autor.
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lunes, 2 de noviembre de 2009

Gake no ue no Ponyo (Hayao Miyazaki – 2008)

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Ponyo es una fábula muy cercana a Totoro. Tambien contiene esa naturaleza violenta que Miyazaki reconvierte de la mitología sintoista. En esta ocasión, el paraje que da marco a la historia vuelve a las zonas rurales, a los pueblos de costa japoneses, con una vida dedicada a la pesca y residencias de ancianos en lo alto de las colinas. Ponyo entrará en la vida de todos ellos como lo hizo ET tantos años atrás.

Aunque se trata de uno de los films más caóticos y deshilvanados de toda la filmografía de Miyazaki, Ponyo brilla con una luz muy intensa. La animación completamente manual y la fantasía y creatividad demostradas son inauditas. La dirección de arte de Noboru Yoshida (que ya impresionó con su trabajo en Howl´s Moving Castle) explora terrenos e ideas envueltos de misticismo. Un mundo acuático grave y antiguo. El agua viva, cambiante, demandante. Las formas fluidas, los peces y las gotas.

La relación entre Sosuke y Ponyo está construída con la sensibilidad habitual de Miyazaki para hablar a través de los niños. Y los adultos vuelven a ser culpables. Retomando la famosa escena de los padres que se convierten en cerdos de Chihiro, Ponyo y Sosuke viven rodeados de adultos enfadados y con problemas. A excepción de las viejecitas de la residencia, que gracias a su regresión, comprenden perfectamente la visión de los niños, sean humanos o mitad pez.

Gake no ue no Ponyo es una de las películas más extrañas de Estudio Ghibli. Quizá una de las más imaginativas, más sinceras y menos construidas en los cimientos narrativos de otras maravillas como Mononoke o Porco Rosso. Y sin duda, Hayao Miyazaki está menos dispuesto con los años a las concesiones, preocupado todavía por encontrar esa niña heroína que salvará al mundo.

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