jueves, 20 de septiembre de 2007

Kyle XY, formato estándar con picardía



Kyle XY ha sido otra serie kinder sorpresa. Empecé con la primera temporada de 10 capítulos y la sorpresa fue muy agradable. Serie al estilo moderno. Con su corporación ultrasecreta y "juego de realidad alternativa" en internet... su propio logo misterioso... el juego usual de villanos que cambian de dirección a media temporada... y la família como eje estructural de los conflictos episódicos.


Lo sorprendente es lo graciosa que ha quedado, dado el alto número de convenciones y recursos. Sin duda se trata de una serie humilde en intenciones. Definitivamente, uno de los emelentos más funcionales son las tramas de adolescentes preuniversitarios. El descubrimiento del amor y el sexo. La virginidad y la ligereza de cascos. Los roles hombre-mujer en el púber de hoy. El consumo de marihuana y las enfermedades terminales. El eterno dilema del alcohol y la edad mínima para conducir en EEUU. Todas esas clásicas idiosincracias norteamericanas en la mejor tradición de "Beverly Hills 90210" que hemos hecho nuestras.


La revisita al muestrario moral norteamericano es narcótica. Aún hoy, no puedo dejar escapar un capítulo de Sensación de Vivir si lo veo empezar. Hay un morbo antropológico en la moral estadounidense. Que puedo decir.


Por otro lado, el protagonista es el heredero de Starman. La inocencia y bondad en estado puro. Sin querer, se convierte en el avatar de la naturaleza buena del ser humano. La prueba viviente del comunismo moderno. Alguien debería recopilar y teorizar sobre la moral en el medio audiovisual. La reformulación del concepto de família, autosuperación, responsabilidades sociales y métodos de autoengaño aceptados democráticamente gracias al control remoto. Quizá tambien habría que redefinir el neolenguaje Orwelliano a partir de la subcultura SMS-Chat-Blog.
Aunque probablemente ya lo hayan hecho 40 personas de las que no sepamos nada gracias a la globalización y la dispersión cultural.


Todo esto gracias a un chaval de 16 años sin ombligo. Es fascinante la sencillez con la que moldean el mundo a su medida los guionistas de por allí.
El broche de oro es la chica cristiana católica. Desde nuestro punto de vista, un cristiano es un pedestre más en nuestra herencia católica, apostólica y romana. Pero en el ámbito evangelista norteamericano, un cristiano católico es tan pintoresco como un amish. Es maravilloso la estupefacción de los otros adolescentes ante las costumbres de la pobre Amanda. Su rol de misionera y samaritana la obliga a convertirse en una auténtica ONG ambulante.


La segunda temporada vence gloriosamente al síndrome de Cliffhanger y redecora los arcos argumentales a velocidades de vértigo. Se echa en falta algo de presupuesto para los humildes decorados tecnológicos. El sistema de escaneo neural de la multinacional médica es una butaca de dentista en una sala rodeada de cristales. Da algo de lastimilla. Y los dibujos ultrarealistas con lápices pastel que se reparten por toda la serie tienen un aspecto de impresión en papel fotográfico con filtro photoshop muy poco convincente.


Como detalle estelar, escogería la escena del padre de Josh jugando a G-Force, un clon fictício de Halo, con el auricular con micrófono. Como buen padre moderno, se hace rápidamente con el juego, y los amigos de su hijo lo confunden con éste último. El momento clímax es cuando los amigos de escaramuzas comentan sin querer que Josh fuma hierba. Lo magnífico del asunto es que la hierba era de su propio padre que la guardaba para ocasiones especiales. El conflicto de castigar a su hijo por haberse fumado su hierba es muy chistoso. Ése es el tipo es estupideces morales que nos hacen disfrutar tanto. Y con un poco de talento, Kyle XY hace de los pequeños dramas, grandes hecatombres familiares que solucionan todos juntos. Como en los buenos tiempos de Cosas de Casa. Aunque no aparece un sólo negro hasta medio entrada la segunda temporada.



1 comentario:

MARIA dijo...

Ese spoilerrrrrr!!!!
AAAAAAAARRRRGGGGGGHHHHHHHHH!!!!