martes, 27 de mayo de 2008

300 (Zack Snyder - 2007)



Una de esas películas que se integran en la cultura de forma sorprendente. Un año despues de su estreno podemos observar el creciente interés que ha despertado el mundo del cómic adulto y las obras de Frank Miller en el celuloide. Entre parodias, versiones cómicas (Meet the Spartans o Casi 300 en España...), y el uso de su estética y personajes arquetípicos, la obra de Snyder y Miller ha calado en todo el mundo dejando una recaudación de 465 millones de dólares para un presupuesto de 65.


La película trata la épica de la batalla de las Termópilas desde un punto de vista llamado "Fantasía Histórica". La construcción de la sociedad espartana y la mitología persa inventada crean controversia por su alejamiento del realismo acartonado del peplum de los años 50 y 60, el más directo referente histórico en la historia de los géneros cinematográficos. Pero las nuevas generaciones recordarán 300 por encima de las películas de Maciste y Espartaco gracias a la narrativa visual de Miller y Snyder.


El planteamiento visual es muy cercano a otros clásicos modernos como Sin City o Matrix. Una construcción de la composición y la velocidad de obturación hiperbólica dan paso a personajes férreos y arengas épicas. Un personaje femenino más acorde a nuestros tiempos y un tratamiento de la violencia superlativa cercana a los chorros Tarantinescos hace de 300 una bandera de la ola de adaptaciones del mundo del cómic al cine.


Levantó ampollas por su construcción de las antiguas razas originarias de Persia, las actuales Iran y Irak. Por su tratamiento del conflicto Este-Oeste (EEUU-Oriente Medio) se ganó desconfianzas y por su construcción alrededor de la composición pictórica y la exagerada puesta en escena, media crítica le dio la espalda. Pero 300 caló a lo largo de este año como una obra de fuerte carácter memético. Ha sabido emocionar y exaltar las audiencias de forma sorprendente, siendo la tercera película R-rated más taquillera de la historia, detrás de Matrix Reloaded y La Pasión de Cristo. Además de recaudar sumas considerables con las ediciones en DVD, HD-DVD y Bluray.


Por encima de aciertos y fracasos, 300 será una de esas películas que enseñará a las generaciones futuras cómo la cultura de principios de siglo XXI retrataba los grandes temas. El conflicto armado, la crisis política de no intervención, el voluble concepto de libertad, las diferencias raciales y sobretodo el choque oriente-occidente que arranca en este nuevo siglo. Tambien es interesante el tratamiento a los roles de hombre y mujer que se reescriben a partir de una obra histórica para servir a su tiempo. La lectura de Snyder sobre el poder de la mujer en un patriarcado y los procesos políticos en época de dificultades bélicas puede ser efectivo o efectista por sencillo. Pero finalmente, parece haber marcado este pasado año convulso como foro de discusión improvisado.


Técnicamente soberbia y de una finura narrativa sin mancha, la película replantea las posibilidades audiovisuales del cine de hoy. De una forma similar a cómo hizo Sin City poco antes, pero con una eficacia mucho mayor, nos reexplica el proceso cinematográfico en cada nueva secuencia de batalla. De forma pretendida o espontánea, 300 es un éxito del cine nacido del cómic para adultos. Y su eficacia narrativa no deja sino grandes esperanzas en la siguiente película del director, a estrenar en el 2009, Watchmen...



lunes, 26 de mayo de 2008

The Curse of the Golden Flower - Man cheng jin dai huang jin jia (Yimou Zhang - 2006)



La última épica de Zhang Yimou, en la estela de Hero y House of Flying Daggers. Yimou, en la última etapa de su carrera parece querer acercar la épica tradicional de la milenaria cultura china a las audiencias de todo el mundo, con éxito desigual.
The Curse of The Golden Flower es una belleza de tamaño descomunal. Una experiencia estética que reproduce la grandiosidad de la época previa a la dinastía Ming. Durante un siglo, China estuvo dividida en 5 dinastías y 10 reinos, según su propia historia. Y Yimou adapta una obra de Cao Yu de 1934 a esa convulsa época.
Dentro de las convenciones de cine épico chino, la película trata de dos actos, el primero cargado de intriga cortesana y relaciones incestuosas en la família imperial. Una disección de los secretos en el palacio imperial bajo la tiránica mirada de su emperador, un genial Chow Yun Fat.
El segundo acto desencadena y desmadeja la trama en una sanguinaria y terrible epopeya de legendarias batallas entre facciones imperiales.


Con sus 45 millones de dólares de presupuesto, es la película más cara del cine chino hasta la fecha. Su fastuosidad en decorados y su impresionante uso de los extras hace de ella una épica que hace justicia a la dimensión de su país. Las cantidades y los espacios tienen otro valor en el país más poblado de la tierra. La épica china maneja unas cantidades de tragedia y elementos de puesta en escena acordes a su tamaño.
El formato en estructura de libreto teatral de dos actos quizá deja mucho peso muerto en su primera mitad, más comedida y con espíritu embaucador. Pero la explosión final causa su efecto con más ímpetu despues del laberinto de pasiones y mentiras.


Yimou maneja la titánica empresa con soltura, como si de ratones amaestrados se tratara. Pero por encima de todo, la presencia de Chow Yun Fat emerge como dios emperador y roba cada plano del film con su aureola de carisma. El actor es el centro neurálgico de una producción que se antoja complicada por sus puestas en escena y coreografías diseñadas al milímetro. En sus escenas de ira, roba el alma al espectador. Y no deja lugar a la compasión.


La propuesta estética es hipnótica. El uso de la paleta de color, de la orfebrería y mampostería tradicional y el vestuario merecedor del oscar 2007, crean un trance estilístico y de coherencia imposible. Por encima de los numerosos errores de raccord, las hileras de concubinas, soldados, asesinos, ayudantes de cámara y vasallos crean un tejido humano inaudito. De una sincronización irreal, forman una masa homogénea digna de ser atribuida como co-protagonista de Gong-Li y Chow-Yun Fat.


Se trata de una ficción con aire histórico, pero finalmente, el preciosismo y lirismo de Yimou para rodar la épica de la antigua China no deja lugar a dudas. Está más cerca de la leyenda que de las crónicas de las 5 dinastías. Y a leyenda supura cada plano. Dividido en 3 niveles escénicos, como 3 capas concéntricas de poder, la acción baila de dentro a fuera. Y finalmente, la película tiene un mensaje hermoso por su sencillez. La belleza del oro, de la flor, de la armadura, y del refinamiento esconde un núcleo podrido. El dorado esconde el negro corazón del sistema, de las emociones y de la guerra fraticida.



viernes, 23 de mayo de 2008

Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull (Steven Spielberg - 2008)



Indiana Jones es una de las más famosas franquicias del mundo del cine. Ha aportado grandes cosas al medio y ha definido los límites y las convenciones de género de forma limpia y espectacular al mismo tiempo. Su legado cultural está en los corazones de las generaciones que vivieron su infancia en los años 80, recorriendo esa década de principio a fin en una trilogía para el recuerdo popular. La efígie del héroe con látigo, sombrero y sonrisa burlona es imponente, pero nada dura para siempre. 20 años despues, la éxitosa franquicia estaba oxidada. Las nuevas generaciones de jóvenes y niños no han vivido un estreno cinematográfico de aventuras clásicas desde los tiempos de The Mummy y The Mummy Returns, así que Lucas decidió volver a desempolvar el sombrero mágico de Indiana Jones, ese que siempre vuelve con un golpe de viento.


Hasta aquí nadie tiene ningún problema. Volver a rodar una franquicia despues de 20 años con estilo, saber hacer y respeto por las generaciones que la disfrutaron tiempo atrás con la primera trilogía... a alguien le suena? Lucas? cof, starwars, cof, cof...
Y aquí sí tenemos un problema. El asunto del contexto cultural y el hecho fílmico. Una serie de películas bajo una franquicia supone un reto de fabricación. Necesita de actores carismáticos mayores que sus personajes que soporten la ridícula fama veraniega; directores con mano de hierro y visiones claras del producto; productores hábiles que sepan rentabilizar inversiones altísimas de las compañías añadiendo algunos chistes al guión; y guionistas sin alma que se maten a trabajar para todo el mundo anteriormente citado y así no se asesinen unos a otros durante el rodaje.


Básicamente, Indiana Jones 4 sufre del problema básico de cualquier franquicia que reflotan impunemente 20 años despues. Ya no es su lugar. Ya se hizo Indiana Jones, y se hizo muy bien. Spielberg ya no es el mismo, ni Lucas ni Ford. Y aún así el esfuerzo es titánico y sorprendente. Pero para empezar, Janusz Kaminski tuvo que imitar la fotografía de Douglas Slocombe. Kaminski imitando a alguien... Lucas, ya casi ni se acuerda de esas convenciones que ayudó a inventar hace casi 30 años con Raiders of the Lost Ark... Incluso Ben Burtt volvió a la película despues de dejar el cine tradicional y taleguero para retirarse cómodamente a Pixar Animation. Por supuesto que Spielberg no es el mismo tampoco. Hizo la Lista de Schindler. Y pensó que satirizar nazis despues de hacer una crónica del holocausto de 3 horas, era un poco desagradable. Y no me lo invento, parece ser que ése fue su razonamiento para irse por el camino stalinista.


Sin duda la ambientación y el setting de guión es fantástico. Todo ese set-up de la CIA y el FBI y la amenaza roja y las bombas atómicas... un pueblo para las pruebas nucleares con maniquíes... la verdad es que es un acierto elegante. Las piezas combinan muy bien. Añadimos un sidekick con carisma de motero jamesdeaniano y peleas de colege boys contra gang rockers... y queda muy fino el reestablecimiento y la vuelta del protagonista 20 años despues.




Pero vayamos al asunto.

SPOILERS PELIGROSOS

Si no la has visto, pues ya sabes lo que toca. Bajo tu propia responsabilidad... Hablemos de los asuntos feos. Los monos y los aliens. El fetichismo de Spielberg por los aliens es patológico. Cuando muera y le hagan la autopsia, descubrirán unas marcas extrañas de utensilios metálicos dentro de su recto. Y eso lo explicará todo. Tengo que reconocer que soy uno de los pocos defensores del Alien Ending de I.A (una película de Stanley Kubrick dirigida por Steven Spielberg). Pero esto ya huele un poco. Si lo hubiera hecho cualquier otro director, pues no se notaría nada, incluso sería obvia la referencia a la amenza nuclear, la guerra fría y el space opera del Pulp de los años 50. Pero nada es casualidad. Resulta que el simpático llevaba jodiendo con el tema de los aliens mayas desde 1989, la fecha de estreno de La Última Cruzada. Y 5 vueltas de guión despues (8 guionistas en varias tandas), y un presupuesto de 185 millones, tenemos platillo volante, y de los gordos gordos. Más grande que el de Encuentros en la Tercera Fase, sí. No puede evitarlo. Le gustan.


Pero ése no es el tema. Le gustan los aliens y los platillos, sí. Pero en 1981 hubiera hecho el primer Indiana Jones con una guerra de platillos volantes contra nazis para ver quien se quedaba el Arca de la Alianza. Si le hubieran dejado, claro. El problema no son los aliens, y ni siquiera son los sórdidos monos de la persecución. Recordemos que el el templo maldito saltan de un avión en un bote hinchable. El problema es que nosotros vimos la encarnación de una franquicia, en su inicio y en su fin. Y ese proceso fílmico y cultural no es reproducible. Porque forma parte de una década sintónica y unas vivencias compartidas. Es similar el conflicto generacional que suponen las dos trilogías de Star Wars. No se puede reproducir un fenómeno cultural. Porque los tiempos, los valores, los individuos, el lenguaje fílmico, las conveciones de género y la tecnología y procesos industriales del cine han cambiado. Eso no quiere decir que éste Indiana Jones es malo. Al contrario, es un prodigio de mímesis y convenciones autoreferenciales. Pero para las generaciones que han vivido el primer fenómeno en los 80s, resultará algo complicado.


Recordemos que las nuevas generaciones no han visto las primeras películas. No, no las han visto, no gritéis ni mireis a otro lado. Es cierto. No han visto la trilogía original de Indiana Jones. Probablemente saben más de Indiana Jones a partir de otros medios como los videojuegos, la TV, cómics y refenrencias cruzadas o alusiones culturales. Pero en la mayoría de casos, no han visto esas películas. Con esos tiernos ojos, y recordando los estrenos de cine de aventuras de los últimos años, quizá entenderemos algunas elecciones a priori extrañas o desconcertantes en ésta película. Porque Indiana Jones y la Jodida Calavera de Alien con papel de plata por dentro no es para nosotros.


En este punto ya no tengo mucha credibilidad, ya que formo parte de los adoradores de Indiana que se saben diálogos de las primeras películas y alguna vez han imitado los gestos burlones de Harrison ford. Que voy a decir, son mi infancia. Ví Indiana Jones en Busca del Arca Perdida con 3 años en una sesión contínua con mis padres. Entramos en el cine justo cuando la bola gigante perseguía a Indy. Y esa escena se grabó a fuego para el resto de mi vida. Creo que mi madre me tapó los ojos cuando los soldados nazis se derriten. Pero tampoco me acuerdo mucho.


Abreviando. Los monos dan por el culo bastante. Hay un momento que se ve la maqueta de la tumba de Orellana. El 3D, mates y motion Blur de las persecuciones se ve demasiado en algunas escenas. Cate Blanchett es una grandísima actriz, pero con esa peluca y ese acento no asusta un carajo. Durante 45 minutos, se enlazan escenas de acción dentro de otras escenas, dentro de otras escenas, para crear la megaescena de acción sin pausa mas larga que recuerdo. Incluso más larga que... es que no puedo recordar nada más largo. Y la calavera a veces parece que esté rellena de papel de plata Albal. Por decir unas pocas cosas que me han fastidiado puntualmente. Y obviemos el tema de los aliens, que ya está aclarado que es una patología del director. Y que si por él fuera, nos pondría a todos a buscar ovnis cada tarde.
Aparte de todo esto, la película tiene una serie de escenas y aciertos de producción muy elegantes y algunas escenas realmente espectaculares. Y por factura técnica y artística, está por encima del listón medio del género.
Es obvio que empieza una nueva etapa en la franquicia. Shia Lebouf toma el testigo graciosamente, que no el sombrero. Y Spielberg ya ha oficializado que habrá más películas, con cameo al estilo Sean Connery de Harrison. Se aventura otra trilogía, con la Calavera como punto de partida. Y probablemente tenga el mismo ritmo de acción frenética y sin pausa que nosotros, pobres treintañeros, encontramos tan súmamente acelerado y cansino. Nada puede resultar tan atractivo despues de media hora de persecución en camión. Nada. Si equilibras la tensión dramática con escenas de pausa y construcción de personajes, la audiencia tiene tiempo de crear expectativas. Pondré un ejemplo muy sencillo. Si preparas durante 4 minutos la caída por una cascada gigante, cuando se caiga será intenso. Si preparas esa caída durante 10 segundos y añades dos caídas más consecutivas cada vez más grandes, precedidas de 5 escenas de persecución concatenadas... y le añades 5 obstáculos más de guión en 8 minutos... tienes una Gimcana carísima...
Vaya, creo que he hecho la review más larga de un film desde que posteo en el blog. No puede haber sido una mala película despues de todo.