lunes, 26 de mayo de 2008

The Curse of the Golden Flower - Man cheng jin dai huang jin jia (Yimou Zhang - 2006)



La última épica de Zhang Yimou, en la estela de Hero y House of Flying Daggers. Yimou, en la última etapa de su carrera parece querer acercar la épica tradicional de la milenaria cultura china a las audiencias de todo el mundo, con éxito desigual.
The Curse of The Golden Flower es una belleza de tamaño descomunal. Una experiencia estética que reproduce la grandiosidad de la época previa a la dinastía Ming. Durante un siglo, China estuvo dividida en 5 dinastías y 10 reinos, según su propia historia. Y Yimou adapta una obra de Cao Yu de 1934 a esa convulsa época.
Dentro de las convenciones de cine épico chino, la película trata de dos actos, el primero cargado de intriga cortesana y relaciones incestuosas en la família imperial. Una disección de los secretos en el palacio imperial bajo la tiránica mirada de su emperador, un genial Chow Yun Fat.
El segundo acto desencadena y desmadeja la trama en una sanguinaria y terrible epopeya de legendarias batallas entre facciones imperiales.


Con sus 45 millones de dólares de presupuesto, es la película más cara del cine chino hasta la fecha. Su fastuosidad en decorados y su impresionante uso de los extras hace de ella una épica que hace justicia a la dimensión de su país. Las cantidades y los espacios tienen otro valor en el país más poblado de la tierra. La épica china maneja unas cantidades de tragedia y elementos de puesta en escena acordes a su tamaño.
El formato en estructura de libreto teatral de dos actos quizá deja mucho peso muerto en su primera mitad, más comedida y con espíritu embaucador. Pero la explosión final causa su efecto con más ímpetu despues del laberinto de pasiones y mentiras.


Yimou maneja la titánica empresa con soltura, como si de ratones amaestrados se tratara. Pero por encima de todo, la presencia de Chow Yun Fat emerge como dios emperador y roba cada plano del film con su aureola de carisma. El actor es el centro neurálgico de una producción que se antoja complicada por sus puestas en escena y coreografías diseñadas al milímetro. En sus escenas de ira, roba el alma al espectador. Y no deja lugar a la compasión.


La propuesta estética es hipnótica. El uso de la paleta de color, de la orfebrería y mampostería tradicional y el vestuario merecedor del oscar 2007, crean un trance estilístico y de coherencia imposible. Por encima de los numerosos errores de raccord, las hileras de concubinas, soldados, asesinos, ayudantes de cámara y vasallos crean un tejido humano inaudito. De una sincronización irreal, forman una masa homogénea digna de ser atribuida como co-protagonista de Gong-Li y Chow-Yun Fat.


Se trata de una ficción con aire histórico, pero finalmente, el preciosismo y lirismo de Yimou para rodar la épica de la antigua China no deja lugar a dudas. Está más cerca de la leyenda que de las crónicas de las 5 dinastías. Y a leyenda supura cada plano. Dividido en 3 niveles escénicos, como 3 capas concéntricas de poder, la acción baila de dentro a fuera. Y finalmente, la película tiene un mensaje hermoso por su sencillez. La belleza del oro, de la flor, de la armadura, y del refinamiento esconde un núcleo podrido. El dorado esconde el negro corazón del sistema, de las emociones y de la guerra fraticida.



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