lunes, 25 de agosto de 2008

Porky´s, Halo y John Carpenter. Die Hard, La Pelota Vasca, Stealth, Machine Girl, Alien Vs. Predator, Resident Evil Extinction



Esta semana ha sido algo ecléctica. La trilogía de Porky´s ha sido reveladora. El primer Halo portado a PC, un redescubrimiento, y el genial John Carpenter me ha dado nuevas alegrías escondidas en una caja de galletas chinas de la suerte.


Dan Monahan en su papel de Pee Wee es una institución en EEUU y en España. Aquellas películas de universitarios y chicos de instituto americanos fueron reveladoras en las primeras épocas de Telecinco y Antena3. Tal como las nuevas cadenas privadas, las películas de Porky´s son adolescentes, púberes, ingénuas y con unas buenas intenciones descontroladas y peligrosas.
El tratamiento del racismo es tan paternalista y ridículo como el uso que hacen de la ley y la justicia, tan característico de la postguerra y los años 50. El choque cultural entre el norte y el sur, las etnias y minorías contra los rednex y el poder de la juventud, ese gran valor americano, son las grandes instituciones morales de Porky´s.

En las 3 películas de Bob Clark (aunque no dirige la tercera) hay un tufo al Hollywood mas casposo y folclórico. Y el resto de su carrera brilla por su patetismo al mas puro estilo Ozores, Pajares, Esteso y Paco Martínez Soria. Con joyas como SuperBabies: Baby Geniuses 2, o el Perro Karateka, Clark se erige como uno de los grandes charcuteros del celuloide que aún quedaban en pie. Murió en el 2007 en un terrible accidente de coche junto a su hijo.


Bob Clark me recuerda a Rob Cohen, el director de la tercera parte de la Momia, denostada película veraniega. Aún o he tenido el placer de verla, el 9% en Rotten Tomatoes asusta... Pero probablemente sea otro triunfo de ideas originadas en mesas de producción y pitches asistidos por traje y corbata. Y Rob Cohen tiene esa particular manera de dirigir y usar una serie de convenciones y formalismos rancios que se vienen usando desde hace demasiado tiempo en Hollywood. las dos xXx (Triple X) y The Mummy: Tomb of The Dragon Emperor son sus grandes proyectos. Pero el biopic de Bruce Lee, Dragon, la aventurera Daylight y la fantasía de Dragonheart son otras de sus joyas. Una carrera a plena disposición de las decisiones de producción y con una capacidad nula de imprimir personalidad en nada de lo que dirige. Una vida al servicio de un sistema. Un obrero de la claqueta y la chequera. Un eventual director de videoclips que produce metraje mediocre de una suavidad profesional.


Y tambien director de la película-fracaso más impresionante del 2005. Stealth es un prodigio de dinero malgastado. 135 millones de dólares y una recaudación de 77 en todo el mundo. Una película de aviones futuristas en el ejército de EEUU. Y un avión robot rebelde que se vuelve loco y pone en peligro un estúpido romance con Jessica Biel (que está estupenda) de por medio.
Una tragedia de película. Previsible, patatera en sus escenas dramáticas y efectiva en sus persecuciones aéreas. Un prodigio de mediocridad y talento de los estudios encargados de sus escenas de efectos visuales.
Es inaudito la cantidada de dinero que se puede llegar a asignar a un proyecto y que nadie en la cadena creativa o financiera sea capaz de preveer la catástrofe. Es inaudito que nadie en esa cadena de docenas de personas no se dé cuenta de que el guión es completamente inaudito y ridículo. Es imposible que un proyecto no franquiciado o sin marca comercial previa pueda funcionar en taquilla con tan estúpido punto de partida. Y al parecer, el punto de partida era una adaptación a la pantalla grande de StarFox, el videojuego de Nintendo. Pero por el camino se decidió replantear todo. Y me gustaría ver que había que replantear: "Necesitamos una historia de amor, y un avión robot malvado que al final tiene que salvar al protagonista, y unos políticos corruptos..." "y de lo demás, podeis dejarlo como estaba." Me puedo imaginar el sudor frío de los guionistas implicados en tales despropósitos. El crédito es de W.D. Richter. Una sorpresa, ya que una de sus antiguas películas, Big Trouble in Little China, es un gran recuerdo de mi infancia. Y me decidí a verla hace unos días, para revivir sensaciones.


El asunto Golpe en la Pequeña China (Big Trouble in Little China) es peliagudo. Mis recuerdos son muy vívidos. La expectación en el cine, un día de lluvia con mis padres. Los malvados chinos tormenta, que volaban y lanzaban rayos. El chino de los bigotes largos y la rubia periodista. Cuantos recuerdos fantásticos que se han demacrado un poquito por el camino. Ha sobrevivido un poco peor de lo que esperaba. Y sin duda sigue teniendo fuerza y carisma, como cualquier película del gran John Carpenter. Pero Golpe en la Pequeña China se ve algo acartonada. Sobretodo viendo a Kim Cattrall, la actualmente ninfómana solterona de Sexo en Nueva York. Y sus recursos de construcción de personaje son algo arcaicos y pillados por los pelos, en el caso de los chinos fieles a Kurt Russell, o el malvado Lo Pan, heredero de Fu Manchú.
El pequeño mundo de la película es fascinante, pero no tanto la evolución atropellada por las calles de Chinatown y en ocasiones similar a las correrías de Benny Hill por los prados. Aunque en sus decorados de estudio que recrean al mítico Chinatown de San Francisco hay un glamour irrepetible, el tempo de la película es atolondrado. Lleno de pequeños clímax y grandes pequeñas escenas, el filme peca de falta de aglutinante. Pero su carisma y sus entrañables personajes salen a la superfície de un terreno narrativo algo lodoso para hacer pasar un buen rato en una gran película de culto como es Golpe en la Pequeña China.


En otro orden de cosas, le eché un ojo al Halloween de Rob Zombie, remake de la genial obra de Carpenter del 78. El film de Rob es del año pasado, y se divide en dos partes bien separadas, casi como películas independientes. La primera es una inquietante y en ocasiones brillante precuela sobre la infancia de Michael Myers. Con un ejercicio de casting sorprendente y lleno de frecura, la nueva precuela aporta grandes dosis de mítica y leyenda al eterno asesino del cuchillo.
Su joven protagonista es un hallazgo, y desprende un aura de terror maravillosa. Alrededor de su mundo y iconografía personal, viajamos hacia adelante, a buena velocidad, esperando la segunda parte del film: "Truco o Trato". Michael Myers vuelve a asesinar y a buscar algo a sus orígenes, los mismos que hemos recorrido en la primera parte del film.
La sorpresa es la aparente ineptitud para hacer el verdadero Remake. La segunda parte es una reconstrucción del trabajo de Carpenter, pero Rob Zombie no consigue darle tono, ritmo, ni la suficiente intensidad. El film se pierde en sí mismo y en una serie de carnicerías sencillas y pasadas de moda. Es una propuesta de remake realmente aburrida y falta de oficio, y dado lafrescura de su primera parte, es realmente curioso el bajón de intensidad la falta de recursos de realización.


Por cierto, estoy viendo en Antena3 la Jungla de Cristal (Die Hard). Y no puedo creer lo buena que es. La habré visto una docena de veces, pero cada vez me quedo pegado. Es un prodigio de narrativa, estilo y carisma cinematográfico. McClane es una institución, tanto que Bruce Willis es el eterno McClane en todos sus papeles. Es una obra fundacional del casi desaparecido cine de acción y un trozo de historia de finales de los años 80. El negro del centro de control acaba de decir "ay, que pena, que se quema el cochecito!!!". Le han lanzado un misil tierra tierra a la tanqueta de la policía de Los Angeles. Es una película icónica. Adoro la Jungla de Cristal y guardo un vívido recuerdo del día que fui a verla al cine, aquí en Barcelona, con mis padres y mis primos. Y me acuerdo que mi madre se quejaba de que era demasiado fuerte para mí. Pero como me gustó la condenada película.


Tambien me di una vuelta por el Halo: Combat Evolved. Ese gigantesco anillo interestelar que guarda una terrible arma que destruirá la galaxia y bla bla... El primer Halo portado para Windows ha resultado ser una tragedia en jugabilidad. Pero consigue mantener el carisma y el porte de Master Chief. La trilogía arranca de manera magistral, con un protagonista que ha quedado marcado en la cultura audiovisual moderna. El juego marcó el comienzo del shooter en videoconsola, así de importante ha sido. Obviamente muchos otros shooters habían aparecido antes, sobretodo ports de juegos para PC. Pero Halo consiguió que la jugabilidad fuera satisfactoria y la diversión completa con un mando y un juego de disparos. Bungie consiguió lo imposible, asesinar el mercado de PC de una muerte lenta y agónica, transformando el panorama del first person shooter y migrándolo a las lucrativas videoconsolas de nueva generación. En un plazo de 7 años, el mercado de PC ha quedado mutilado y sólo sobrevive por algunas pocas franquícias como The Sims y los productos de Blizard o Valve, aparte de los Massive Online RPG como World of Warcraft. Los millones de juegos se venden para las next gen consoles, como en el caso de Halo 3, Metal Gear Solid 4, Grand Theft Auto 4, y el gran Call of Duty 4, que fue un éxito absoluto en todas las plataformas.

Halo es una pieza clave en la migración del mercado y en el desarrollo de las mecánicas de juego multiplayer online. Además de sus avances y creaciones en el ámbito de los servidores y mapas de juego online, Bungie ha creado una franquícia lucrativa y eterna. Master Chief, los Covenant, los Halo y el universo futurista que nos plantean tiene vida propia y una riqueza de tono épico que ha sido un éxito en Occidente. Porque es un producto absolutamente occidental, como las creaciones de Rockstar y sus GTA, Bullys, etc... una nueva ola de enormes compañías nacidas del antiguo monopolio creativo de japón en el mercado del videojuego. Y de nuevo, Halo ha sido culpable de muchas de estas cosas. Halo y las jóvenes consolas Xbox, claro. Y la facilidad de portar juegos de X360 a Windows PC tiene algo que ver tambien... mucho que ver. Un extraño triángulo corporativo entre pirateo de software, sistemas operativos y una cada día más lucrativa indústria del videojuego.

Ahora es cuando Bruce Willis corre entre cristales rotos descalzo. Snape es muy listo, les dice a sus hombres en alemán que apunten a las cristaleras.


Un documental se dirige y concibe desde la asunción de que va a ser una visión parcial de la vida, o un fragmento de ella, y nunca desde la asunción de que usa un punto de vista imparcial.

La Pelota Vasca de Julio Medem fue algo complicada. Algo incómoda, con un sentimiento constante de violación emocional. El juego del documental es sutil, regio y delicado. Grandes documentalistas han hecho grandes trabajos en el pasado. Y muy pocos de ellos han realizado cine de ficción. Muy pocos realizadores de ficción se han dedicado al documental, y muchos menos con éxito. Así pues, Medem intenta algo intrínsecamente complicado, trasladar su talento plástico, visceral, emocionante y bohemio a un medio de una rectitud y ténica moral muy perfilada. El asalto a la conciencia del espectador de pensamiento izquierdista no tiene piedad. Es una trampa estética y pasional hacia el convencido. Y poco hace con el enemigo moral del plural protagonista del documental. Poco consigue con aquel votante de la derecha, poco dispuesta a dialogar. Poco consigue para las pretensiones con las que comienza. Bajo el subtítulo de "película documental", mal empieza, y con un inicio apelando a los testimonios que no han querido participar, se enreda con su propio lazo. Porque jugar ala pluralidad documentada con la mitad de documentos es un despropósito. Y no es culpa suya la falta de las opiniones más controvertidas, en este caso de ETA y el Partido Popular. Es culpa suya empezar un partido de 11 contra 11 faltando el portero, delantero y centrocampista de uno de los equipos, en este caso, del equipo menos popular.


Considero La Pelota Vasca un documental tan fallido como los de Michael Moore. Un concepto mal entendido de documentalismo que quizá cree en un futuro cercano un género propio para films como estos. Filmes con una clara falta de elementos y tratamiento puramente documentalista. Estos filmes son los bestsellers del género, tanto como una novela de Dan Brown, muy lejana a la crítica especializada y muy lejana al apelativo de clásico de la literatura.
Y con tristeza lo mantengo, ya que sin duda, las manifestaciones de los entrevistados y la cantidad de puntos de vista es emocionante, y algunos de sus momentos estético-musicales son de una belleza pasmosa. Medem tiene un gran talento plástico, pero su film es una propuesta personal, altruista, y muy alejada de lo que un documental en el sentido estricto ofrece.
Con un tema así es muy sencillo entrar por la puerta, la puerta del diálogo y la escala moral. Es muy sencillo alabar sus bondades pacificadoras y ilustradoras. Pero no creo que sea tan sencillo. Un alegato público y personal como el de Medem sólo convence a convencidos. Y de hecho, probablemente radicalice a los moderados y aliviane a los radicales. Mueves las piedras a otro lado de la carretera, pero los carros siguen sin poder pasar.


Tambien le eché un ojo a la divertidísima Machine Girl. Katakude Machin Garu, de Noboru Iguchi, un nuevo talento del gore y el underground japonés, es un film lleno de frescura y referentes de género. Con un ineludible festival de tripas volando y chorros de sangre a presión, Machine Girl logra convencer en uno de los géneros de moda, gracias a Takashi Miike y su trabajo en los últimos 10 años. Las autoparodias y frescas sátiras a las convenciones populares de romanticismo y orgullo familiar Yakuza consiguen entretener y divertir al fan del género. Y sus referencias al trabajo de Rodríguez en Planet Terror, que a su vez homenajeaba a otras obras como la de Shinja Tsukamoto o Satoru Ogura, son fascinantes e hilarantes.
ami, una chica pierde el brazo a manos de una terrible família de Yakuzas que ha matado a su hermano, y con ayuda de una amiga que quiere venganza por su hijo, amigo del hermano de Ami, busca venganza, con su recién adquirida ametralladora accionada por muñón.


Alien Vs. Predator me había inquietado mucho tiempo, hasta que la ví hace poco. Realmente no hay mucho que decir de ella, salvo que no es tan terrible como pensé. Tiene algunos buenos momentos, sobretodo previos a la película de arqueología que probablemente nadie esperaba. Y las batallas no están nada inspiradas, salvo el dúo maravillas del final. El punto paródico y comiquero le da algo de carisma al asunto, pero la propuesta es algo floja en su conjunto. Algo previsible, ya que el punto de partido es ya de por sí intratable y perteneciente a un género ajeno. El cross-over no siempre es fácil, y en este caso, aguanta una sencilla película de ciencia ficción que poco tiene que ver con la mítica que desprenden las películas de Alien y las de Predator. Es un hijo bastardo que ha nacido en tierra de nadie, ya que esas franquicias son hijas de los años 80 y mediados de los 90, muy lejanas a estas alturas como para encontrar su lugar en la vorágine cultural de ciencia ficción, superhéroes y fantasía actual.


Y del mismo director, Paul W. Anderson, un friki de cuidado, nace Resident Evil: Extinction. Con una siempre estupenda Milla Jovovich, y una tierra desolada al estilo Mad Max (esta vez sin innecesarios homenajes), Extinction sale airosa de la trampa de zombies una vez más, con un aparente estilo de realización y una serie de marcas de dirección, propias de Anderson desde su primer Resident Evil. Correcta y entretenida película sencilla. Sin grandes pretensiones y con unos objetivos rítmicos cumplidos, la película coloca a Milla en su trono de reina, al ordenador de Umbrella Corp. en su inquietante papel de niña-máquina-dios, y a la humanidad en su papel de eternos zombies devoradores de cadáveres. Tan sencillo que asusta.


Y hasta aquí, creo que no he visto nada más de interés. Esperando con ansias frikis Hellboy II al viernes que viene y dentro de 3 semanas al estreno en cines de Wanted.

3 comentarios:

Joselo Balderas dijo...

El video musical de Big Trouble in Little China no tiene precio

David Güell dijo...

Puesss... el otro día sin comerlo ni beberlo me senté ante un doblete de películas que guardaban un nexo común muy fuerte: "El mito del monstruo".
Aleatoriamente disfruté de "Cloverfield" y "The Host"

Al terminar "Cloverfield" y saber que luego le tocaría el turno a "The Host" pensé sin perdón ni concierto que esa noche vería dos veces la misma película pero sustituyendo pomelos por limones.

Como puedes imaginar no fue así. Descubrí que una escupía a través del falso documental con párkinson a Godzilla tuneado infectado de unas muy voraces e inquietantes crias de alien tuneadas también.
Eso crea un efecto de realismo pasmoso ya que el trabajo del equipo de FX es escondido y a la vez dinamizado.
Contiene uno de los mejores accidentes que he visto en la pantalla tan empático como el desmayo de "Shine" seguido de uno de los cambios de tono más salvajes a la escena siguiente.
Esta película muestra la naturaleza de un animal intrínsicamente despiadado que selecciona el orden de los destrozos siempre de más simbólico y patriótico a menos.

Joder "The Host"!
Quiero una camiseta de "Free Park Gang-du", el resto ya lo hablaremos en persona que no quiero destripar ná.

Besotes

David

The Storyteller dijo...

Tanto Cloverfield como The Host me gustaron mucho. En sus respectivos ámbitos, muy lejanos y diferentes, comparten género y un aporte de frescura en dos direcciones muy interesantes. Me alegro de que te regales con sesiones de cine.