lunes, 27 de abril de 2009

El cine y las sagas de los años 70



Los 70´s son unos años ligeramente olvidados para nuestra generación cultural. De forma casi inaudita, los 70´s se esconden entre los 80´s que actúan como mascota del S.XX y los 60´s, que simbolizan el inicio de la cultura juvenil y desdramatizada que vivimos, ajena a guerras mundiales y conflictos post-colonialistas.

En la última semana he visto algunas de las películas que se hicieron en esa década. Algunas maravillas de bajo presupuesto que crearían franquícias y reinventarían géneros, y otras grandes películas de estudio que abrirían brecha en el sistema de Hollywood.





Halloween, de un primerizo John Carpenter es una pequeña obra maestra de 1978. Con presupuesto ínfimo, una desconocida Jamie Lee Curtis empezó su carrera como Scream Queen. Pero la soberbia de la pequeña película de Carpenter es la realización y el punto de vista de la cámara en el lugar de asesino. Una melodía repetitiva pero maravillosa del propio Carpenter integra de forma mágica el terror y el voyeurismo de un film que crearía una legión de seguidores. Media docena de secuelas, un remake-precuela de Rob Zombie, y un estilo repetido hasta la saciedad en la fórmula del Psycho-Thriller avalan un éxito milagroso.

The Texas Chainsaw Massacre es otro milagro. Estrenado en 1974, fue un éxito entre la juventud inmediato, por su atmósfera inquietante y tono desquiciado.
Se trata de otra película sin presupuesto y semi-amateur. Dirigida por el genio del terror Tobe Hooper, y mostrando la Norteamérica profunda sureña, La Matanza de Texas es otra de esas películas que arrancó un género millonario y desarrolló las bases del cine de terror de los últimos 30 años. Leatherface ha sobrevivido como icono del terror junto a Freddy, Jason, Pinhead, y al otro setentero, Michael Myers.


Sagas como Scream, I know What You Did Last Summer, Saw se han convertido en dinero seguro para los fines de semana juveniles de multicines.
Los remakes de Halloween y Texas Chainsaw Massacre son estilísticamente superiores y de una pulcritud de producción digna de nuestros tiempos, pero el pulso narrativo se ha perdido, probablemente por la falta de ingenuidad del sistema. Esa ingenuidad que permite al pequeño Michael matar a cuchillazos con la cámara en punto de vista subjetivo y una máscara tapando la escena. Es sublime esa pequeña pausa para ver el cuchillo subiendo y bajando en el aire, todo a través del agujerito del ojo detrás de la máscara.






En el mismo 1974, los europeos disfrutaron de Emmanuelle, la nueva diosa del erotismo fílmico. Con sus escenas sugerentes en la lejana y exótica Asia. Y su protagonista de mirada lasciva y cuerpo escultural, Sylvia Kristel.

Emmanuelle representa de nuevo el tipo de película milagrosa, que con pocas pretensiones, bajo presupuesto y una ingenuidad excitante, consiguen obrar milagros. Y Emmanuelle creó tantas secuelas y subproductos que a día de hoy sigue siendo un mito erótico para algunas generaciones nacidas 10 o 15 años despues (aunque en nuestro caso fue producto de Telecinco en sus inicios picantes).
El plot y la trama argumental de la película es realmente vergonzante. Con elipsis de atraco y tiros de cámara estúpidos, es fascinante el magnetismo que crea alrededor de la protagonista y sus peripecias gratuitas. Pero si en algo destaca, es en la ambientación decadente y exótica, bañada en la luz pegajosa de Bangkok.

Durante años, los baños de los aviones estuvieron ocupados, y Tailandia fue unos de los destinos de turismo sexual más famosos hasta los escándalos con menores...
Hoy en día el libertinaje está demodé, y los aviones son lugares terribles donde cualquier movimiento es sospechoso. Así pues, Emmanuelle es una rareza antropológica, fruto de una década extraña, pero muy intensa.

Y no solo de sagas milagro vivía la gente. Como algunos recordarán, Jaws (Tiburón) y STAR WARS pertenecen por derecho propio a los 70´s. Películas que configuraron el noble arte del Blockbuster veraniego y el taquillazo de la ciencia ficción o el terror. Películas que crearon más sagas millonarias e inacabables.

El videocassete nacía, y la industria de Hollywood y el porno decidían los siguientes pasos a finales de los 70´s, emocionados por el comienzo de una nueva industria multimillonaria, el Home Video. La misma industria que se viene abajo en estos años de compartición digital y expansión de las comunicaciones globales.


No puedo dejar de mencionar a otra saga que representa al cine de los 70´s como ninguna. Posiblemente la mejor saga fílmica de la historia. The Godfather, del año 72 y The Godfather II del 74, son un legado histórico y dos obras maestras.
Dos patrones de corte para el cine de las siguientes décadas, al estilo de las películas de Welles en los 40´s, que propondrían las formas del cine moderno.
El Padrino es un manual de lectura del cine contemporáneo. Y sus escenas llenas de violencia consiguen democratizar el cine adulto de disparos ensangrentados y ojos vidriosos, muy diferentes a aquellos retortijones y polvaredas de los cowboys muertos del western.




Las sagas fílmicas representan el orden más alto de producto y franquicia en el mercadeo cultural. Hoy en día se ansía una saga de éxito del estilo de Harry Potter, con 8 películas que recauden cerca de los mil millones de $ y otros tantos miles en merchandising.
Los superhéroes son el presente, con Dark Knight haciendo tanto dinero que todavía no entienden el por qué. Pero cual es el futuro? cual es la nueva saga popular con soporte cultural y proyección en la juventud?


Al parecer, tenemos un ganador, recién salido del horno y con la cara un poco pálida. Chupa sangre y tiene cara de niño, como el cantante de A-Ha. Se llama Robert Pattinson y la saga se llama Twilight (Crepúsculo).
Agotado el filón literario de Harry Potter, la nueva saga de vampiros adolescentes parece lidiar con similares monstruos de quince años ávidos de romanticismo en lata.
La primera película de la saga, estrenada en verano, fue un éxito dado su presupuesto y lugar en la escala evolutiva de Hollywood, siempre cambiante. Nunca tienen puñetera idea de lo que hacen. Probablemente hubiera sido otro arranque de mil millones con el enfoque que tuvo Narnia o The Golden Compass, fallidos intentos de emular a Harry Potter.

La película es sincera, sencilla y emocionante. Enfocada en sí misma, fotografiada en azul lluvioso, y con la química necesaria entre sus protagonistas, Twilight es un bonito inicio.
Catherine Hardwicke hace gala de su pulso narrativo con jóvenes, despues de su exitosa Thirteen (del 2003). Y aporta un halo de derrumbe emocional propio de una adolescente en ebullición ante un vampiro de cara pálida y mirada de escozor.


Las sagas sobreviven a sus autores, a sus escritores, y a sus primeros fans. El tiempo derrumba sus fansites, su fanart, sus posters en la pared y los dibujos en los apuntes de clase.


Muertos nosotros, seguirán leyendo al raquítico Harry con su varita mágica. Y el incombustible Gandalf trotará por Lothlórien. Quizá se pongan de moda definitivamente los vampiros. Y George Lucas hará otra trilogía, celebrando su tercera papada.



La que espero que no sobreviva es la saga de los Wachowski... mejor podrían hacer un esfuerzo y adaptar algún anime de Tezuka, tipo La Princesa Caballero...

No hay comentarios: