domingo, 26 de abril de 2009

Fatso (Arild Fröhlich - 2008)



Una extraña película noruega ha traspasado fronteras y ha hecho ruido por festivales. El cartel se antojaba extravagante a la vez que facilón.

La película es una tragedia de humor negrísimo. El biopic que solo Solonz se atrevió a filmar sobre el freak gordo y asocial de nuestros barrios. Y el sexo se muestra como pocas veces crudo, sucio y de una dureza cómica muy terrible.

Fatso navega por riachuelos conocidos. Desde el cómic underground mutado en animación a la pornografía anal. Y de todas esas trágicas escenas, algunas de ellas sobresalen como auténticas obras de arte del hiperrealismo fílmico, espaciadas y acolchadas por un grueso humor de risa nerviosa.

Lo peor de todo, sin duda, es el proceso de indentificación. Con una propuesta de realización y un montaje de tono fantástico, se llega a un camino sin retorno no previsto. Incluso con los extraños zig-zags de la narración y algunas elipsis realmente absurdas, Fatso aprieta en la parte más baja.


Una de las sorpresas de nuestro dañado cine europeo. De título poco carismático, pero extraordinaria factura emocional, el film de Fröhlich se ríe de nosotros, apuntando con el dedo, a nuestros genitales.










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