viernes, 19 de junio de 2009

Dean Spanley (Toa Fraser - 2008)

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Uno de los films más exóticos, extravagantes, imperfectos y hermosos que he visto en los últimos años. Adaptación de My Talks with Dean Spanley de Lord Dunsany a cargo de Alan Sharp, autor de Rob Roy y el futuro remake televisivo de Ben-Hur. Dirigida por Toa Fraser, un primerizo, la película narra los encuentros azarosos de cuatro personajes en la Inglaterra eduardiana.

El punto de partida literario de Lord Dunsany provoca escepticismo y sorpresa, al tratarse de una novela corta de caracter inadaptable. Pero el impresionante casting liderado por un legendario Peter O´Toole, no deja lugar a dudas. Se trata de algo único, extraño e imprevisible en ocasiones.

Su estructura no contiene conflicto. Muy pocas películas se atreven a lidiar con semejante planteamiento. Y muy pocos autores consiguen extraer la atención del espectador o lector con tan gruesa complicación. Y debo advertir del ritmo flojo y ligeramente atropellado de los inicios del film. Incluso pueda despistar y hacer creer que nos encontramos ante una fantasía ligera propia de un serial televisivo. Pero durante esos primeros compases se va fraguando un climax sostenido extraordinario que explotará en unas escenas de intensidad emocional.

Me gustaría no desvelar el argumento del film. La sorpresa que provoca el asunto que trata es comparable a la ligereza y sopor que provoca en sus comienzos. Pero es difícil decir qué hubiera ocurrido con la película usando una estructura más lineal y fortificada.
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Se trata de una película sobre un padre y un hijo. Y para llegar a ello, rodea por mares y montañas de formas extrañas y exóticas. Pero la brillantez de su desenlace es digna de elogio, y el poético inglés dunsaniano flota como la capa de polvo que se levanta al pasar por sus escenas, en ocasiones apolilladas.




Dean Spanley es una película neozelandesa protagonizada por Peter O´Toole, Sam Neill, Jeremy Northam y Bryan Brown (FX Efectos Mortales, Cocktail).
Dean Spanley hace uso de una estructura y un tono pocas veces visto, aunque no inaudito. La película parte de su desenlace, y al no provocar conflicto, héroe o villano visible, se centra en un objeto, un vino de cosecha imperial con aroma de McGuffin.
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Abre la película una deliciosa secuencia de créditos animados al estilo de Lemony Snicket´s, obra de Lypsinc Post. Y la secuencia aparentemente decorativa, da paso a la película, aparentemente un film de época al uso.
Otra de las cosas sorprendentes y poco habituales tiene que ver con esa secuencia de créditos. Aparte de su elegancia y crédito artístico, sirve de llave maestra que abre todos los cajones. Pero no puede recordarse hasta terminado el film, lo que obliga a verla de nuevo... Sigo perplejo por la propuesta.

Créditos animados, vino imperial, Peter O´Toole y la guerra de los Boers como telón de fondo político. Todo se mezcla de forma extraña para empujar la película hacia un hermoso clímax y un estado de embriaguez emocional. Una copa de Tokay a su salud.
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