sábado, 31 de octubre de 2009

Sesión de Halloween: The Thing, Cowboy Bebop y Drag Me To Hell





i_thingThe Thing (John Carpenter – 1982)
Empezando la sesión palomitera con un clásico entre clásicos del terror y la ciencia ficción. Un exitazo de la época del VHS, con los mejores efectos de Rob Bottin. Unos bichos y criaturas de escándalo que animan el corazón a cualquiera. Y uno guion ligerito y a ratos descerebrado que saca lo mejor de todos nosotros.
Kurt Russell es un héroe de otro tiempo, uno de los clásicos. Barba y dinamita, el combo perfecto en el Polo Sur. Las transformaciones son hermosamente asquerosas, y el final, de sencillo, se hace poético, casi haiku.









189747.1020.ACowboy Bebop: Tengoku No Tobira (Sinichiro Watanabe – 2001)
Anime catedralicio impregnado en la salsa del ciberpunk tardío. Nacido de la serie animada, la película de Cowboy Bebop tiene voz propia, gracias a un guión y un desarrollo de personajes realmente brillante.
Una película que hubiera conseguido su nominación al Oscar a mejor película animada, de no ser por las trabas burocráticas del proceso de selección de la academia.
Ambientada en el año 2071 en Marte, se acerca Halloween, una de las festividades más importantes del futuro. Cual desfile de los globos gigantes del Batman de Tim Burton, la trama danza a un ritmo prodigioso entre calabazas y disfraces de bruja. Las coreografías de lucha y persecuciones terrestres o aéreas son extremadamente intensas, como si John Woo y Kitano se hubieran puesto de acuerdo mientras un avispado dibujante tomaba notas. Una delicia con sabor a noche de brujas.






drag-me-to-hell-posterDrag Me To Hell (Sam Raimi – 2009)
Y para acabar la noche, susto de muerte. El rey del primer plano y el montaje por bocinazo. Babas y gusanos aderezan una ensalada de chillidos y trompazos. Un demonio quiere apoderarse de una rubia. Una gitana que lanza maldiciones y tiene un pañuelo mascota volador inmortal.
Sam Raimi es un genio del susto de muerte. De la anticipación, del montaje visceral y del decibelio loco. Arrástrame al Infierno es una delícia para amantes del género de terror ochentero. Mezclando pavor demoníaco con humor sangriento, consigue volver a sus orígenes de una forma sencilla, aunque manida. El personaje de Justin Long es tan gratuito como los anuncios de Apple que promociona. Pero la protagonista es deliciosa, esplendorosa sobretodo en su encarnación final como poderosa scream-queen.
Unos sustos muy divertidos para una noche de Halloween en época de crisis.





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