lunes, 2 de noviembre de 2009

Gake no ue no Ponyo (Hayao Miyazaki – 2008)

.

.ponyo_en_el_acantilado_posterEspa_a
Ponyo es una fábula muy cercana a Totoro. Tambien contiene esa naturaleza violenta que Miyazaki reconvierte de la mitología sintoista. En esta ocasión, el paraje que da marco a la historia vuelve a las zonas rurales, a los pueblos de costa japoneses, con una vida dedicada a la pesca y residencias de ancianos en lo alto de las colinas. Ponyo entrará en la vida de todos ellos como lo hizo ET tantos años atrás.

Aunque se trata de uno de los films más caóticos y deshilvanados de toda la filmografía de Miyazaki, Ponyo brilla con una luz muy intensa. La animación completamente manual y la fantasía y creatividad demostradas son inauditas. La dirección de arte de Noboru Yoshida (que ya impresionó con su trabajo en Howl´s Moving Castle) explora terrenos e ideas envueltos de misticismo. Un mundo acuático grave y antiguo. El agua viva, cambiante, demandante. Las formas fluidas, los peces y las gotas.

La relación entre Sosuke y Ponyo está construída con la sensibilidad habitual de Miyazaki para hablar a través de los niños. Y los adultos vuelven a ser culpables. Retomando la famosa escena de los padres que se convierten en cerdos de Chihiro, Ponyo y Sosuke viven rodeados de adultos enfadados y con problemas. A excepción de las viejecitas de la residencia, que gracias a su regresión, comprenden perfectamente la visión de los niños, sean humanos o mitad pez.

Gake no ue no Ponyo es una de las películas más extrañas de Estudio Ghibli. Quizá una de las más imaginativas, más sinceras y menos construidas en los cimientos narrativos de otras maravillas como Mononoke o Porco Rosso. Y sin duda, Hayao Miyazaki está menos dispuesto con los años a las concesiones, preocupado todavía por encontrar esa niña heroína que salvará al mundo.

.