jueves, 11 de febrero de 2010

Google Buzz, War of the Walls

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Revuelo generalizado por la irrupción sorpresiva y repentina de otra red social. Google Buzz es la respuesta del gigante de Mountain View a Twitter, a la actual iteración de Facebook, a la pseudo reestructuración de Microsoft Live en forma de muro y, en definitiva, a todas las redes sociales que utilizan el concepto de muro de actualizaciones.

Sin avisar, de golpe y armando jaleo. Google nos invita a usar el servicio y nos deja huérfanos ante lo que a primera vista parece una categoría más en la página principal de Gmail, pero que unas horas despues, se convierte en un bombardeo de Buzzes, de peticiones de seguimiento, de vínculos cruzados con Google Reader, Blogspot, Flickr, Twitter...
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Se avecina una huelga de internautas, sin tiempo para actualizar sus Tumblrs. Hartos de que sus Twitters inunden sus feeds de Facebook. Movidos por un miedo terrible a la interconexión de redes sociales. Una frase tan inofensiva como "Eso es pollo o pavo"... ¿se replicará a sí misma media docena de veces viajando por cada una de nuestras redes?

E-mail, feed, link, embed code, tweet, chat, digg, meneo... Y lo que queda por llegar. Pero poca gente sabe diferenciar todas esas cosas sin resfriarse momentáneamente.
Google Wave agarró una pulmonía grave y agoniza en su esquina. Quizá donando a la ciencia parte de su código para darle poderes a Buzz.

De momento, el populacho sigue chateando por el clásico Messenger de Microsoft, obviando de forma descarada su complejo y frío mejunje llamado Live. Actualizan como posesos sus cuentas de Facebook, comentando sin descanso y aportando detalles de su profunda personalidad a través de delicados tests, juegos elaboradísimos y grupos de fans dedicados en cuerpo y alma. Y muchos de ellos, en España, usan Tuenti. Otra red por invitación muy popular y con aroma a vodka con limón.
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Un grupo de gente más involucrada intelectualmente y perteneciente a otra demografía menos juguetona usa Google y sus aplicaciones gratuitas. Orgullosos de sus gafas de pasta, escogen una compañía que los abraza con sus propias gafas, esta vez de colores, para hacerles sentir en casa.
Google es una trampa para osos que pisas a propósito. Harto de dar tumbos por el mundo digital, demandas orden y mano dura. Google es la derecha de internet. Disfrazado como adalid de la libertad de expresión y el software gratuíto, el lobo de lentes floridas se mete entre las ovejas y las va mordisqueando lentamente, hasta conocer todos sus secretos.
Mediante un canto de sirena, todo el mundo se acaba poniendo las gafas. Y los antiguos dueños del mundo, desde sus ventanas pirateadas amistosamente, ven como su negocio peligra. Un negocio menos sesudo, menos malvado conceptualmente. Las ventanas dan mucho trabajo, se ensucian con mucha facilidad.

Oigo los zumbidos de Google, en mi oreja. Se mezclan con los ruidos de lata de Gtalk, y con la gota que salpica en Facebook. El "pirrín" de Messenger ya se va desvaneciendo... Pero se avecina una orquesta de alertas, de mensajes, de vínculos cruzados. Un concierto en banda ancha.
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