miércoles, 26 de mayo de 2010

Post Lost. Preguntas, respuestas y un perro llamado Vincent.

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*** ALERTA DE SPOILERS *** ***ALERTA DE POST INTERMINABLE... ***

¿Qué es la isla?

Un símbolo de la protocultura y el orígen divino mezclado con ciencia moderna y ecuaciones matemáticas para darle legitimidad narrativa.

La isla de Lost es un diseño narrativo brillante que intenta explicar el orígen de todo sin darnos una sola respuesta eficaz sobre nada. Es el mecanismo básico que se esconde detrás de la fe religiosa. Y con ayuda de la ficticia "Ecuación Valenzetti" y algunas teorías de la física cuántica moderna, se rodea de legitimidad científica para inyectarnos a traición en sus compases finales con una dosis de rito y religión.

En El Juego del Ángel de Carlos Ruiz Zafón, el protagonista es un joven escritor. Un misterioso personaje le encarga que diseñe y escriba una obra que destile y ejemplifique de forma eficaz las grandes escrituras sagradas y religiosas. Escribe un libro que condensa la mística universal y congrega los pensamientos y doctrinas de los grandes textos de la historia.

Algunos autores modernos son víctimas del síndrome Wikipedia. El acceso a toda la historia y la cultura a través de internet les empuja a crear un máximo común denominador universal que les haga triunfar ante las audiencias. Un proceso similar al que hizo Lucas con su saga Star Wars y su religión basada en "La Fuerza" hace 30 años. La búsqueda de la panacea narrativa es un tic propio de la década que acaba, y obsesiona a muchos autores haciéndoles crear teorías aglutinantes y paracientíficas.

El bien y el mal en forma de hermanos fraticidas es la génesis. La madre protectora y castradora arranca un ciclo sin fin de avatares de la luz y la oscuridad. En esa transición de la vida a la muerte existe un sendero recurrente, el que conduce hacia la luz. Caroline (la de Poltergeist) intentaba alejarse de ella, en la tradición occidental del túnel de luz divino que nos acoje en el otro mundo. Desmond tiene una particular habilidad para caminar por el túnel sin perderse dentro.

El tapón de la bañera ha sido quizá el símbolo más cómico en la construcción de esa mitología protocultural. El corcho de la botella es una piedra con inscripciones que quisiera emular la épica de Atlas aguantando el mundo pero que acaba como el botón rojo de un villano de opereta en la guerra fría de los años 50.

El tapiz que Jacob teje en su covacha representa esa hermosa tradición de oriente medio que habla de los hilos que conforman el tejido de la humanidad. El hombre de negro corta un trozo de ese tejido espacio-tiempo para fabricarse su "loophole", un agujero en la línea temporal que le permita salir de allí, en contra de la lógica y la tradición establecida desde el principio de los tiempos.

La luz y el agua son los elementos esenciales de la vida en las principales religiones y doctrinas del mundo. La luz y el agua del corazón de la isla no deben apagarse, o el mundo supuestamente acaba. El fluído de la vida no debe cortarse. El humo negro, denso y de sonido mecánico representa el caos y la destrucción. Se trata del miedo sin forma, sin cuerpo, sin formas reconocibles pero con ojos propios. La mirada del abismo de Nietzsche. El abismo al que John Locke se asoma.

Las estatuas y templos egipcios adornan la isla, vestigios de visitantes milenarios que dejaron su huella. Otras construcciones recuerdan a los estilos que florecieron en oriente medio durante el neolítico. Ese pedazo de tierra flotante y saltarín se antoja que sea la cuna de la vida, tantas veces cacareada y situada en algún lugar al norte de África. Algunos señalan a la cultura atlante, datada en épocas prehistóricas.

La selva hawaiana en la que han rodado durante 6 años se disfraza de Jardín del Edén, de Shambhala, de Olimpo, Inframundo o quizá una suma de todos ellos adornada de artefactos y monumentos de diferentes épocas que la pueblan como si fuera un parque temático. El avión de Oceanic 815 es la última atracción añadida. Los planos finales de los créditos son la presentación en sociedad de la nueva montaña rusa que han construido en esa isla eterna de diversión, en esa isla fantasía.

Para los fanáticos y los de tendencia autodestructiva, la ABC preparó una serie de actividades, páginas web y elementos interactivos que tejen una maraña pseudocientífica al amparo de algunas líneas argumentales de la serie. Esa maraña de teorías conspiranoicas se llama "Lost Experience" y soluciona un buen número de incógnitas al respecto de la Iniciativa Dharma y la Corporación Hanso.

Los números 4, 8, 15, 16, 23, 42 son los 6 factores numéricos de la "Ecuación Valenzetti" que la Iniciativa Dharma intenta alterar mediante la fuente de energía electromagnética de la isla. La ecuación es una profecía matemática sobre el fin del mundo, por lo tanto es evidente el objetivo de la Dharma en este caso, evitar el apocalipsis alterando uno de los 6 factores.
Las instalaciones de la isla y en concreto "The Swan" están diseñadas con ese objetivo. Amamantados con la fortuna del millonario Alvar Hanso, descendiente del capitán de la "Black Rock", nave que transportaba a Ricardo Alperto (sobrado bilingüe) desde Tenerife al nuevo mundo en calidad de esclavo. Ese parentesco de varias generaciones ha transmitido las coordenadas de la isla y parte de sus secretos. Así pues, el huidizo Hanso monta un circo de tres pistas en los años 70s bajo un logo que quedará grabado en la cultura contemporánea.

Otros visitantes ilustres de la isla fueron los soldados del ejército norteamericano que llegaron en 1954 con una hermosa bomba de hidrógeno para hacer pruebas en terreno despoblado. Salvo que en la isla estaban "Los Otros" y los acabaron matando, dejando un rastro de objetos militares que luego los Losties irían encontrando, siendo la bomba el más útil de todos.

Tampoco olvidemos la curiosa novela "Bad Twin" (gemelo malvado...) que lee Sawyer en la temporada 2. El autor es Gary Troup, anagrama de PURGATORY... y forma parte de la lista interminable de inputs misteriosos que pueblan Lost desde sus comienzos pero que siguen sin respuesta, huérfanos, en un hospicio para proyectos brillantes que no tuvieron un final satisfactorio.


¿Qué les ocurre a los personajes?

Que se mueren. ¿Pero cuándo se mueren? Ahí está la trampa sin respuesta. Porque las pistas llevan a callejones sin salida y a dar vueltas en círculo. Todos los senderos que recorren Jack y los demás una y otra vez se pierden en divagaciones filosóficas acerca de la soledad. Hasta el desconcertante momento en el que Jacob les echa en cara sus vidas disfuncionales, parecen no darse cuenta. Los Losties están tan perdidos como nosotros. Todos estamos perdidos, todos estamos en la isla, aún ahora, elucubrando soluciones al puzzle. Sobran piezas y no hay una foto para usar de referencia.

Han construído entre todos, a modo de inconsciente colectivo ese lugar de transición. Esa mitología diseñada en el espacio común entre mitos y religiones que les proporciona una salida a su muerte violenta. O quizá todo el mundo atraviesa por esa última aventura de textura onírica antes de partir hacia el siguiente estadio del ser. En cualquier caso, la isla es un emplazamiento ritual, que destruye para reconstruir despues. Que usa la ciencia para convertir a la fe.


Emisión patatera de Cuatro

La retransmisión de Cuatro fue un desastre. Se perdieron alrededor de 9 minutos de emisión a mitad del primer capítulo. Las caras que se nos quedaron al ver aparecer a la pandilla al completo buscando la cueva luminosa fueron impagables. Pero "El Incidente" nos puede servir para entender algunos de los mecanismos de una serie como Lost, de temática pseudo-científica y tono místico.

En el momento de la fallida emisión, la reacción inicial fue de sorpresa en algunos casos, dada la extraña elipsis. La escena de Jack y Locke en el pre-operatorio y el hallazgo de Lapidus no resultaron piezas fundamentales que echáramos de menos. La mini-revelación de Richard Alpert con su pelo blanco recién hallado tampoco se echó en falta, porque probablemente nadie hubiera esperado ese pequeño cierre de personaje tan curioso.

Lo interesante del asunto radica en los televidentes que no apreciaron nada raro aparte de los subtítulos erráticos. En aquellos que asumieron el corte como elipsis. Una elipsis salvaje más en este vertiginoso final de temporada y serie, donde las revelaciones se amontonan esperando su turno para entrar al lavabo. Un final de temporada que necesita finiquitar en 45 minutos la historia de la isla ("Across the sea") despues de haber malgastado un arco argumental completo de varios capítulos con el japonés de la pastilla de té verde y su amigo Lennon.


¿Cómo se escribe Lost?

Con mucho desparpajo, valentía e inconsciencia. Porque los guionistas han recorrido los diez mil metros descalzos, mientras nosotros íbamos en coche, animando y vitoreando todo el camino.

Cuenta la leyenda que pasaron sólo once semanas desde el pitch del proyecto (la presentación de la idea a viva voz ante los productores de ABC) hasta la entrega del capítulo piloto completo. Algo inaudito en las interminables esperas que acompañan a los proyectos de cine y TV en EEUU. Probablemente fue gracias a que Lloyd Braun, el ideólogo original, era el jefe de la ABC...

Aunque lo realmente hilarante del asunto es que los ejecutivos de Disney, compañía madre de la ABC, despidieron a Braun poco antes del estreno de Lost por las bajas audiencias de sus otras series y por haber dado luz verde a un descabellado piloto de 14 millones de $ sobre unos supervivientes de accidente aéreo en una isla desierta...

Desde el principio buscaron el apoyo de J.J. Abrams, que aportó el tono sobreanatural al plot básico de los supervivientes en la isla. Junto con Damon Lindelof, el director de Star Trek escribió la "biblia" de la serie (documento maestro con toda la información básica y las estructuras narrativas) y planificaron cuatro temporadas. Abrams es una figura clave en el éxito de Lost y la gestión del misterio y el marketing.

Explicar el proceso de escritura de una serie y los mecanismos de producción es harto complicado y extenso. Pero es fundamental entender el proceso creativo e industrial de una serie sindicada norteamericana. Se trata de descubrir que no se puede cerrar una serie desde el principio y que han ido escribiendo sobre la marcha, como cualquier otro proyecto, aunque las bases conceptuales estuvieran presentes en la dichosa biblia.

Los castings son parte fundamental. Se reescriben personajes, se eliminan unos, se añaden otros. Se recuperan personajes desaparecidos o muertos por arte de magia de guión y se hacen triquiñuelas como la de usar a un personaje muerto para interpretar a otro (Locke y el humo negro). Todo ello por exigencias de casting.

Tan importante resulta el casting que domina todo el resto de áreas de producción a su antojo. Ben Linus fue fichado para tres capítulos. Acabó siendo protagonista de cuatro temporadas y mano ejecutora del punto focal narrativo de la serie, la muerte de Jacob. En su caso, fueron sus increíbles habilidades interpretativas. Cuentan que decidieron quedarse con él cuando vieron lo bien que le sentaban los moratones y las heridas con su mirada de sapo sarcástico.
Mr. Eko tenía que estar en la reunión final de la iglesia. Pero pidió cinco veces el presupuesto que le ofrecían y decidieron borrarlo de la versión final. Y así ocurren incontables situaciones en las que el casting decide el guión hasta sus últimas consecuencias. Por lo tanto invalida la teoría de la "historia perfecta" sin fisuras que estuvo escrita desde el principio y que tiene respuestas para todo aunque no quiere dárnoslas por chulería. Es un farol, los jugadores profesionales lo saben.

Ni qué decir tiene que la audiencia semanal y los parones de producción por la vaga de guionistas de Hollywood tienen un peso específico demoledor en la historia de la escritura de Lost. En el caso de la temporada cuatro, se hace evidente por su cojera y su ojo tuerto. Respecto a las audiencias, es algo más complicado establecer si ciertas presiones empujaron a la serie hacia direcciones más exóticas o conservadoras. Parece bastante evidente que el arco argumental del templo y el japonés irritable de la sexta temporada fue cortado de raíz abruptamente cuando los ratios de audiencia y puntuación metacrític descendían vertiginosamente. La serie estuvo al borde del abismo en el capítulo de Jacob y su hermano bajando hasta un escandaloso 58%...



Reacciones al último capítulo

La crítica de EEUU dijo con respecto al season finale de Lost:

The New York Times:
… I was by turns moved, engrossed, and deeply irritated. But mainly I was irritated, because in the end I’m a plot-centric person, and “Lost” was a densely plotted show, and the macro-plot turned out to be … well, a big nothing seems like an awfully strong way of putting it, but it was certainly close to that.…

The Los Angeles Times:
Well, it could have been worse. It could have all been a dream. … the sound you heard 'round about 10 Sunday night was thousands of nonromantics wishing for a time slip that would give them those 2 1/2 hours and possibly six seasons back. …

The San Francisco Chronicle:
I loved watching "Lost." I embraced the characters. The ending pandered to my tastes in that way. But it failed on so many levels to answer questions that were important to people who invested time in them. It went out making about as much sense as it did coming in, which will undoubtedly be a disappointment. As a series finale it overjoyed the heart and annoyed the brain. But if I had to do it all over again, knowing how it all plays out, I'd still watch. …

USA Today:
… Thrillingly, cleverly, and in a manner that tapped into the simple, profound truths of great American works like Our Town, the show spelled out for viewers what it has been saying all along. Lost is about life and death, faith and science, spirit and flesh, and has always stressed that the title refers to the characters' souls, not their location. …

Time Magazine:
… an epic, stirring two and a half hours of television, full of heart and commitment, that was true to Lost's characters as we knew them from season one. And through elaborate use of symmetries, echoes and callbacks—as well as some go-for-broke acting and a visual grandeur by director Jack Bender that matches the show's pilot—it brought them powerfully and cathartically full circle. …

Se puede observar disparidad de opiniones. Una crítica muy polarizada basada en los dos grandes grupos de opinion detrás de grandes acontecimientos culturales. Las dos tribus enfrentadas son los "odiadores" (haters en argot internet) y los fans incondicionales.

Lost, como todos los grandes hitos de nuestro collage cultural, es un hervidero de opinión, de fe, y de memes. La serie nace dentro de la era de internet, y como fenómeno cultural será recordada como una de las pioneras por su íntima relación con la red de redes.

El metacrític score de "The End" es un tibio 74, acorde con las puntuaciones de la última temporada aunque lejos de algunos 93 o 94 de otros años. Quizá con el paso del tiempo y la edición en DVD la nota se afiance al alza, pero habrá que esperar unos meses.

Los blogs siguen echando chispas 5 días despues de la emisión. Practicamente todos los aficionados con opinión propia ya han postulado sus teorías y opiniones llenas de pasión. Me he obligado a dejar reposar la cena antes de soltar sapos y culebras, porque la madrugada del lunes los ánimos estaban algo caldeados.

Las teorías germinan y florecen como moho en los foros dedicados a los Losties. Algunas son realmente interesantes y otras delirantes, como la que argumenta que el flash-sideways es una invención de Hugo, que tiene los poderes del guardián de la isla, para que los personajes no sufran y tengan una buena transición hacia la otra vida.
Una de las más curiosas apunta a la frase varias veces repetida de "Let it go" en el capítulo final. Diciéndonos a nosotros, televidentes, que dejemos de montar teorías, que disfrutemos del final y no busquemos respuestas innecesarias. Que nos dejemos ir. Increíble si fuera cierta.


La lista mitológica de la compra

- Los esqueletos de "Adan" y "Eva"
- Los Otros (griegos, hippies o descalzos con ropas raídas)
- El Humo Negro
- La Escotilla
- La furgoneta de Hurley
- Los paquetes de comida que caen del cielo
- La Bomba de Hidrógeno del ejército americano
- Los números 4, 8, 15, 16, 23, 42
- Los Osos Polares
- La Isla Hydra
- La Cabaña de Jacob
- El misterio de los embarazos
- El barco "The Black Rock" y la dinamita juguetona
- La estatua de Taweret con 4 dedos, entera o solo el pie...
- La Rueda que mueve la Isla
- El Templo de la fuente curativa que se vuelve marrón
- La cueva de la Luz Mística con el tapón

Sin duda, una lista de la compra fabulosa. El legado de Lost como serie de ficción se basa en su mitología, delirante y brillante a partes iguales. La combinación de una buena escritura de personajes junto a una mitología propia llena de misterio ha dado una de las mejores series de televisión de todos los tiempos. El cartón piedra del templo y la dinamita sudorosa de The Black Rock nos remontan a las aventuras clásicas de los años 50, al serial, al folletín, a las Minas del Rey Salomón o al Tesoro de Sierra Madre. La mezcla de géneros y tonos ha hecho vibrar en sus casas durante 6 años a millones de personas. El mérito no ha sido en vano, pero la solución final ha sido controvertida. ¿Cómo ha podido fallar tan estrepitosamente para unos y hacer llorar a otros? ¿Qué ha ocurrido?


Los autores y el "flash-sideways" de marras

Lindelof y Cuse se han sentido cansados y atacados por su propia culpabilidad al saber que no podían ofrecer lo que la masa crítica de fans demandaba. Esa culpabilidad ha atacado a su pericia para desarrollar capítulos de calidad y les ha condenado a construir una temporada final floja y apresurada, tapando lo que han podido y sacando de la chistera una teoría final fláccida. Estaban tan ocupados acabando Lost que se olvidaron de escribir buenos capítulos.

Habiendo usado el flashback y el flash-forward, fabricaron una tercera técnica, en un intento de revolucionar de nuevo los mecanismos narrativos. Lo llamaron flash-sideways y se sintieron satisfechos. Pero había que escribir el desenlace de la serie. Un desenlace sobre la transición despues de la muerte basado en su primera idea, aquella que tuvieron en el lejano 2004. Aquella explicación que los fans habían descubierto a los pocos capítulos y los autores tuvieron que desmentir.
En esta sexta temporada usan como base operativa esa idea y le dan un giro en forma de timeline alternativa llamada flash-sideways que funciona a efectos prácticos como antesala a la siguiente etapa de la vida. Purgatorio la llaman muchos por sus evidentes parecidos.

Mienten como bellacos cuando denominan a esa ténica "flash-sideways", siendo en realidad un "flash-always" o "super-flash-forward". En lugar de ser una línea temporal paralela a la de la isla en el 2007, se trata de una línea temporal "eterna" donde coexsiten todos los personajes independientemente del momento de su muerte. Es un espacio-tiempo alternativo que les une como grupo humano pero que no aporta solidez a la narrativa y al desarrollo de la trama, sino que añade profundidad de personaje y los redime moralmente, a la vez que nos impregna de la emotividad que ha faltado en el resto de temporada. Una temporada llena de paseos por la selva, situaciones y personajes de transición que han cansado al espectador, acostumbrado a los in-crescendos dramáticos de otras épocas.

La explicación final canónica debería ser esa. La del purgatorio que existe fuera del tiempo lineal en la sexta temporada y la aseveración de que todo lo que ocurre en la isla desde el accidente hasta los últimos días de Hurley como sucesor de Jacob ha sido real. ¿Pero podemos fiarnos y dejarlo así? Depende del tiempo libre de cada uno. Pero sobretodo depende de nuestra bandera, de nuestra particular idiosincrasia.

Las tres tribus

Hay tres formas de aceptar el final de Lost y en consecuencia la serie en su totalidad:

1.Como persona de fe.
2.
Como persona de ciencia.

3.
Como espectador de las posturas anteriores, ajeno al dolor que sufren los pobres diablos.


El final de Lost es un final embarazado de fe y religión, que contrasta salvajemente con sus inicios paracientíficos. Los televidentes que creen y abrazan la fe necesitan abonar esa creencia, necesitan una doctrina, y tienen tendencia a engullir el final de la serie por sus valores religiosos y morales. Por su temática humana y por las relaciones entre personajes positivas y su final optimista en el purgatorio de la felicidad a cámara lenta. Arreglan todo el desaguisado narrativo con un "lo importante siempre han sido los personajes, lo demás es intrascendente".

Los espectadores de ciencia se sienten frustrados por la falta de respuestas a las miles de preguntas y por la falta de estructura interna. Creen que la serie como entidad les ha engañado y tienen tendencia a odiar visceralmente el final abierto que nos han regalado. Creen en la teoría de que todos han estado muertos desde el principio y exigen la cabeza de algún responsable.
Tambien tienen tendencia al análisis estructural y a encontrar mecanismos narrativos para explicar la serie. Al contrario que los hombres de fe, los de ciencia analizan el entramado de guión, intentan ver la maquinaria y buscan las cuerdas.

Los indiferentes simplemente observan y mastican, ajenos a los otros espectadores que se sacan los ojos en discusiones acaloradas. El final de la serie misteriosa simplemente les ha entretenido. No les ha provocado las reacciónes alérgicas o las iluminaciones divinas que sufren sus vecinos. Deben pensar que estamos todos locos.


Anatomía de Black

La serie no está construida para ofrecer soluciones a nadie. Es fruto de la estructura episódica y voluble de la producción de televisión. Algunos elementos estaban preparados con antelación, pero el tejido narrativo se ha ido generando con los años, desdiciendo sus propias palabras y acudiendo incluso a un diálogo con los fans de Lost. En ese proceso de libre opinión, algunas ideas y formas de delimitar algunos temas se han permeabilizado y han acabado formando parte de ella.
La serie de TV se sirve de los arcos argumentales y la narración paralela para mantener el interés y aguantar los 45 minutos de emisión. Se producen varios conflictos por capítulo que pueden resolver por separado o conjuntamente. La estructura de folletín y el cliffhanger es un mecanismo habitual en la ficción moderna.

Lost abraza el cliffhanger. Lo estruja como si fuera el humo negro haciendo pulpa a un poblado entero de "Los Otros". Se olvida de los pilares ultrasónicos de contención y arrasa con mujeres y niños. Hace un abuso tan exagerado de la técnica que acumula preguntas sin respuesta en una montaña interminable similar a los cuadernos de notas amontonados que los operarios de "The Pearl" enviaban por el tubo neumático.

Probablemente es una de las series con más participación involuntaria de los fans, ya que los creadores se han visto inundados por el éxito masivo y se han visto incapaces de mantenerse alejados de la opinion y trabajo conceptual de los obsesivos geeks. De ahí que algunas teorías desechadas hayan sido usadas como ténicas narrativas que definen temporadas enteras. Los viajes en el tiempo son la prueba más evidente, pero la vuelta a la idea del purgatorio y los chascarrillos nerds de Star Wars están ahí, a la vista de todo el mundo.


¿Entonces están muertos o no?

Según la teoría más extendida, lo están en la línea de tiempo no-lineal del flash-sideways. Pero no en el resto. Según escépticos y fanáticos que creen en que existe un orden narrativo, estuvieron muertos siempre, y la isla es un lugar de transición. Pero es inútil intentar validar alguna de las teorías, porque sus propios creadores no construyeron sobre terreno sólido. La isla cambia de espacio y de tiempo gracias a una rueda de molino que canaliza la luz y el agua. A partir de ahí, la ciencia-ficción más delirante se apodera de Lost y hace uso del modo "freestyle".


¿Nos vamos a casa?

Sería lo más sensato. Porque ya no queda nada por ver. Se han bebido la botella de ron de Jacob. No hay lugar para más Lost en un futuro cercano, y aunque así fuera, tendría tanta gracia como Ben Linus acuchillando a Jacob a la luz de la hoguera. No nos metamos en camisas de once varas, ni seamos más papistas que el papa. Que si en Madrid no le han dicho nada...

Y para acabar, el legado de Lost en la red:

Sawyer, Jack que estas Sayid me puedes Dharmas pan ?
I hate it when Jacob from Lost tags me on his wall
Como hablar con fluidez inglés leyendo la Biblia con el método Richard Alpert

(por cortesía de Jess)
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